La reciente decisión de autoridades internacionales de sancionar a 17 empresas por su presunta participación en esquemas de estafa vinculados con el modelo de tiempo compartido trae un recordatorio potente sobre la importancia de la ética y la integridad corporativa.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos informó que estas compañías mexicanas, así como cinco personas, enfrentan restricciones por su implicación en un fraude dirigido especialmente a propietarios estadounidenses de tiempo compartido.
Este caso ilustra cómo prácticas empresariales opacas pueden erosionar la confianza de inversionistas, consumidores y mercados, y subraya la relevancia de construir culturas organizacionales sólidas que prioricen la transparencia y la reputación. Asimismo, obliga a reflexionar sobre cómo el valor de una marca se sustenta en decisiones responsables en cada nivel de operación.
Tiempo compartido y responsabilidad empresarial
Las investigaciones revelan que algunas de estas empresas utilizaron tácticas engañosas, tales como promesas de ingresos por semanas vacacionales no usadas o cobros excesivos en tarjetas de crédito. Estos métodos afectaron principalmente a personas mayores con propiedades vacacionales en México, quienes perdieron recursos significativos ante noticias falsas y comunicaciones fraudulentas.
Además, la vinculación de estos fraudes con organizaciones criminales como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) intensifica el llamado a reforzar controles internos, cumplimiento legal y prácticas de gobernanza que prevengan la infiltración de actividades ilícitas en los negocios legítimos. Un liderazgo empresarial que fomente la innovación responsable y el respeto por el cliente protege no solo a la empresa, sino también al tejido económico y social del país.
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