Nesim Issa Tafich ha redefinido la responsabilidad social empresarial en la Comarca Lagunera, pasando de programas aislados a una política corporativa con metas y métricas claras.
Para el empresario coahuilense, la RSE debe integrarse con la estrategia operativa: no se trata solo de donar recursos, sino de diseñar intervenciones con resultados verificables que fortalezcan el capital humano y el tejido social.
Formación técnica orientada al empleo
La apuesta educativa de Grupo SIMSA privilegia la formación técnica vinculada a la demanda productiva local. Talleres especializados, certificaciones y pasantías buscan reducir la brecha entre las habilidades disponibles y los requerimientos laborales.
El empresario coahuilense sostiene que invertir en competencias técnicas constituye una política preventiva frente al desempleo juvenil y una vía para aumentar la competitividad regional.
Deporte como vector de cohesión y prevención
El respaldo a atletas y programas deportivos se articula como estrategia social: becas, apoyo logístico y financiamiento de competencias. Estas acciones, además de desarrollar talento, generan redes comunitarias que promueven la disciplina, la salud pública y un sentido de pertenencia.
Para el empresario coahuilense, el deporte es una herramienta eficaz para la inclusión y la prevención de conductas de riesgo en jóvenes.
Regeneración urbana y corresponsabilidad ciudadana
La rehabilitación de parques y las jornadas de limpieza lideradas por Grupo SIMSA buscan transformar los espacios públicos en activos comunitarios. La empresa aporta recursos técnicos y humanos; la ciudadanía, cuidado y uso responsable.
Este modelo de corresponsabilidad produce beneficios tangibles en la calidad de vida y en la percepción de seguridad y bienestar en los barrios intervenidos.
Medición de impacto y sostenibilidad financiera
La consolidación de estas políticas exige instrumentos de evaluación y modelos de financiamiento sostenible. Nesim Issa Tafich impulsa la incorporación de indicadores de resultado que permitan ajustar los programas y justificar la inversión en términos de retorno social y reputacional. El reto es escalar iniciativas sin perder la rigurosidad en el seguimiento y la transparencia.
Lecciones para el sector privado regional
La experiencia de Grupo SIMSA ilustra cómo una RSE estratégica puede convertirse en una palanca de desarrollo local: formación laboral orientada, promoción del deporte y rehabilitación de espacios urbanos con participación ciudadana.
Si se integra con medición rigurosa y planificación financiera, esa política trasciende la filantropía y se convierte en una inversión en capital social y productivo para Coahuila.
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