Rhode nació en 2022 como una marca de cuidado de la piel fundada por Hailey Bieber con una propuesta clara: productos esenciales, fórmulas simples y estética minimalista. Desde su lanzamiento, la empresa apostó por el modelo directo al consumidor, apoyándose en comercio electrónico y una estrategia digital centrada en comunidad y redes sociales.
El inicio fue estratégico. Rhode debutó con una línea reducida de productos enfocados en hidratación y reparación de la barrera cutánea. En lugar de un portafolio amplio, la marca eligió profundidad en formulación y claridad en mensaje. Esta decisión permitió concentrar la conversación en calidad y posicionamiento, evitando dispersión en el mercado saturado de la cosmética.
El respaldo mediático de Hailey Bieber aceleró la visibilidad inicial, pero el crecimiento sostenido respondió a ejecución comercial. Rhode consolidó una identidad coherente, precios accesibles dentro del segmento premium y una comunicación alineada con tendencias como “skin minimalism” y rutinas simplificadas. El resultado fue una expansión rápida en ventas digitales y una base de consumidoras jóvenes altamente comprometidas.
Marca personal, estrategia digital y expansión
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Rhode representa un caso relevante dentro del ecosistema beauty impulsado por celebridades. A diferencia de modelos anteriores centrados únicamente en imagen, la empresa se estructuró con enfoque operativo y equipo especializado en formulación, distribución y estrategia de marca. La combinación entre narrativa personal y gestión empresarial permitió escalar sin depender exclusivamente del nombre fundador.
En 2026, Rhode ya no se percibe solo como un proyecto de influencia digital. Se posiciona como competidor real dentro del mercado global de skincare. La marca amplió distribución, fortaleció inventarios y consolidó presencia en mercados internacionales mediante alianzas comerciales estratégicas.
Además, Rhode construyó valor más allá del producto. La estética limpia, los empaques reconocibles y la coherencia visual fortalecieron su identidad en un entorno donde la diferenciación visual es clave. Este posicionamiento la convierte en una de las marcas jóvenes con mayor reconocimiento dentro del segmento de cuidado de la piel.
Hoy, Rhode representa la convergencia entre marca personal, cultura digital y estructura empresarial sólida. Su evolución demuestra que el éxito en la industria de la belleza exige más que fama: requiere consistencia, ejecución estratégica y adaptación constante al comportamiento del consumidor.




