El gobierno de Sri Lanka implementó una semana laboral de cuatro días para el sector público como medida para enfrentar el aumento en los costos energéticos y el riesgo de escasez de combustible en el país.
La decisión responde al impacto del conflicto en Oriente Medio sobre el suministro global de petróleo, que ha generado presión en los mercados internacionales y ha afectado directamente a economías altamente dependientes de las importaciones energéticas.
Sri Lanka ajusta su economía para ahorrar combustible
La medida establece que los miércoles serán días no laborables para instituciones públicas, con el objetivo de reducir el consumo de combustible asociado al transporte y a la operación de oficinas gubernamentales.
El presidente de Sri Lanka señaló que el país debe prepararse ante un escenario adverso en el suministro energético, en medio de un contexto internacional incierto.
Además, el ajuste también aplica para escuelas y universidades, aunque se mantienen activos los servicios esenciales como salud e inmigración.
Las autoridades complementaron esta decisión con un sistema de racionamiento que limita la cantidad de combustible que los ciudadanos pueden adquirir, con el fin de garantizar el abasto en el corto plazo.
Asia responde a la crisis energética global
El caso de Sri Lanka forma parte de una tendencia más amplia en Asia, donde varios países han adoptado medidas para reducir el consumo energético ante el encarecimiento del petróleo.
En distintas economías de la región, los gobiernos han promovido el trabajo remoto, restricciones en el uso de vehículos y cambios en hábitos de consumo para disminuir la demanda de combustible.
También se han implementado incentivos para el uso de transporte público, bicicletas y esquemas de movilidad compartida, en un intento por mitigar el impacto económico del alza en los precios del crudo.
El cierre o riesgo en rutas estratégicas de transporte energético ha elevado la preocupación global, especialmente en Asia, que concentra gran parte de la demanda mundial de petróleo.
En este contexto, la estrategia de Sri Lanka refleja la urgencia de adaptarse a un entorno energético más volátil, donde el acceso al combustible se convierte en un factor clave para la estabilidad económica.




