En Croacia, la movilidad autónoma dejó de ser una proyección para convertirse en una estrategia concreta dentro del transporte urbano. La llegada de robotaxis marca un nuevo capítulo en la transformación digital del sector, con participación de empresas globales y actores tecnológicos especializados.
Además, la iniciativa se articula desde Zagreb como punto de partida, donde ya se preparan las condiciones para integrar vehículos sin conductor a la dinámica cotidiana de la ciudad. Este avance refleja el interés de Europa por acelerar la adopción de soluciones inteligentes en movilidad.
Robotaxis abren paso a un nuevo modelo de transporte
Uber formalizó una alianza con Pony.ai y la startup Verne para desarrollar el primer servicio comercial de robotaxis en Europa. La tecnología de conducción autónoma será proporcionada por la firma china, mientras que Verne gestionará la operación y propiedad de la flota.
Asimismo, el servicio estará disponible tanto en la plataforma de Uber como en una aplicación propia, lo que permitirá ampliar su alcance entre distintos perfiles de usuarios. La estrategia contempla un crecimiento progresivo hacia otras ciudades europeas.
En consecuencia, el proyecto también incluye inversión directa de Uber en Verne, consolidando una relación de largo plazo orientada a escalar el modelo en el continente.
Estrategia tecnológica y expansión en Europa
El despliegue de robotaxis forma parte de un plan más amplio de Uber para consolidar su presencia en el ecosistema de movilidad autónoma. La empresa ha establecido colaboraciones con múltiples desarrolladores de tecnología en distintas áreas, desde transporte urbano hasta logística.
Por otro lado, las pruebas iniciales ya se realizan en calles de Zagreb, mientras avanzan los procesos regulatorios necesarios para operar con tarifas comerciales. Verne lidera este frente en coordinación con autoridades europeas.
El plan contempla ampliar la flota de robotaxis en los próximos años, con la intención de integrar miles de unidades en diferentes mercados. Este enfoque posiciona a Europa como un nuevo escenario clave en la competencia global por liderar la movilidad autónoma.
Finalmente, el avance de este modelo dependerá tanto de la aceptación del usuario como del marco regulatorio, factores que definirán la velocidad de adopción en el continente.




