Las autoridades europeas decidieron elevar la presión sobre las grandes plataformas digitales con una sanción histórica contra la compañía china Temu. La Comisión Europea impuso una multa de 200 millones de euros tras concluir que la empresa no evaluó correctamente los riesgos relacionados con productos ilegales y peligrosos vendidos dentro de la Unión Europea.
La investigación reveló que consumidores europeos podían acceder con facilidad a artículos que incumplían normas básicas de seguridad. Entre los hallazgos aparecieron cargadores eléctricos defectuosos y productos para bebés con sustancias químicas superiores a los límites legales permitidos.
Bruselas considera que la plataforma subestimó el nivel real de riesgo para los usuarios y basó sus análisis internos en información demasiado general. Además, las autoridades comunitarias sostienen que las evaluaciones de seguridad carecían de pruebas concretas sobre el funcionamiento real del servicio.
La multa contra Temu abre otro frente regulatorio
La sanción convierte a la empresa china en la segunda gran plataforma castigada económicamente bajo el reglamento europeo de servicios digitales. Antes, la red social X recibió una multa de 120 millones de euros por incumplimientos similares relacionados con moderación y transparencia.
Asimismo, Bruselas mantiene abiertas otras investigaciones sobre posibles fallas adicionales dentro de la plataforma asiática. Entre ellas aparecen sospechas sobre diseño adictivo, sistemas de recomendación y acceso insuficiente para investigadores independientes.
Por otro lado, Temu rechazó la decisión y calificó la multa como desproporcionada. La compañía sostiene que la evaluación utilizada corresponde a sistemas implementados en 2024 y asegura que actualmente sus mecanismos de control son diferentes.
Bruselas mantiene vigilancia sobre plataformas digitales
Las autoridades europeas también exigieron a la empresa presentar antes del 28 de agosto un plan de acción que demuestre mejoras reales en sus procesos de evaluación de riesgos. Si Bruselas considera insuficientes esas medidas, podrían llegar nuevas sanciones económicas.
El caso también adquiere relevancia geopolítica porque el reglamento europeo se convirtió en uno de los principales puntos de tensión comercial entre la Unión Europea, Estados Unidos y China. Ahora, la presión regulatoria europea ya no solo afecta a compañías estadounidenses, sino también a gigantes asiáticos del comercio digital.




