Los videojuegos dejaron hace tiempo de ser únicamente productos destinados al entretenimiento. Algunas ediciones físicas antiguas comienzan a ocupar un lugar dentro del mercado de coleccionables de alto valor, donde la escasez, el estado de conservación y la importancia cultural de una franquicia pueden transformar un juego que originalmente costaba unas decenas de dólares en un activo valorado en cientos de miles.
Un ejemplo reciente llegó de la mano de Pokémon. Tres copias de primera impresión de Pokémon Red, Pokémon Blue y Pokémon Yellow para Game Boy fueron vendidas en conjunto por 2 millones de dólares, una operación que refleja el creciente interés económico por videojuegos históricos conservados en condiciones excepcionales.
Las piezas permanecían selladas y fueron evaluadas por PSA, empresa especializada en autenticar y calificar objetos coleccionables. Pokémon Red y Pokémon Yellow recibieron una calificación PSA 10, mientras que Pokémon Blue alcanzó 9.8.
De videojuego popular a activo de colección
La operación fue gestionada por Nostalgix, compañía estadounidense especializada en transacciones privadas de coleccionables de alto valor. El vendedor habría reunido y conservado las tres piezas durante aproximadamente dos décadas antes de concretar la negociación, mientras que la identidad de los compradores no fue revelada.
El precio alcanzado permite observar un fenómeno empresarial cada vez más visible: las marcas capaces de conservar relevancia durante varias generaciones pueden desarrollar mercados secundarios que van mucho más allá de su negocio original. Pokémon representa especialmente bien este comportamiento debido a que sus primeros videojuegos ayudaron a construir una franquicia que actualmente tiene presencia en videojuegos, animación, películas, cartas, juguetes y productos licenciados.
Pokémon Red y Blue tuvieron además un papel fundamental en la expansión internacional de la marca. Esa importancia histórica, combinada con la dificultad de encontrar ejemplares originales completamente sellados, incrementa el atractivo de determinadas unidades entre inversionistas y coleccionistas.




