La celebración del Día de Muertos comenzó a movilizar la actividad comercial en los principales mercados de Guadalajara. Comerciantes de espacios como el Mercado Corona y el Mercado de Mezquitán registraron una mayor presencia de compradores interesados en adquirir flores para decorar altares y visitar los panteones.
Entre las variedades más solicitadas se encuentran el cempasúchil, el cordón de obispo, el crisantemo, el terciopelo y la nube. La demanda de estos productos representa una oportunidad de temporada para floristas, productores, distribuidores y otros pequeños negocios relacionados con las tradiciones mexicanas.
Los precios del cempasúchil comienzan en aproximadamente 25 pesos por un manojo pequeño y pueden superar los 150 pesos, dependiendo de la cantidad. Los ramos de otras flores se comercializan entre 150 y 250 pesos, mientras que las coronas pueden costar desde 250 pesos en su versión artificial hasta más de mil pesos cuando se elaboran con flores naturales.
Mercados reciben flores de diferentes regiones
Gran parte de las flores vendidas en Guadalajara procede del Estado de México. El cempasúchil también llega desde municipios cercanos como Tlajomulco y Tlaquepaque, lo que permite la participación de productores locales en una de las temporadas comerciales más importantes del año.
Los comerciantes señalaron que el precio del cempasúchil se mantuvo relativamente estable, con incrementos cercanos a diez pesos por paquete. En cambio, otras variedades más duraderas, como los crisantemos, el terciopelo y los pompones, pueden presentar aumentos más considerables debido a su demanda para llevarlas a los cementerios.
Aunque los mercados registraron una mayor afluencia de personas, algunos vendedores reconocieron que las ventas avanzaron con menor fuerza que el año anterior. La expectativa del sector se concentró en los días cercanos al 1 y 2 de noviembre, cuando aumenta la asistencia a los panteones municipales.
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Una tradición que sostiene a pequeños negocios
La comercialización de flores durante el Día de Muertos muestra cómo una celebración cultural puede activar diferentes cadenas productivas. Desde el cultivo y transporte hasta la preparación de arreglos y coronas, numerosos emprendimientos dependen de la demanda generada durante esta temporada.
Para los negocios familiares, anticipar las compras, controlar los inventarios y calcular los posibles cambios de precio resulta fundamental. La corta duración de la temporada obliga a los comerciantes a equilibrar la disponibilidad de productos con el riesgo de conservar flores que pierden rápidamente su calidad.




