La relación comercial entre México y Estados Unidos entró en una etapa de ajuste que puso a prueba la fortaleza del sector automotriz. Tras varios años de crecimiento sostenido, el flujo de vehículos y autopartes comenzó a mostrar señales claras de desaceleración.
Durante el periodo de mayor dinamismo, la industria automotriz mexicana consolidó su papel como pilar exportador. Sin embargo, el entorno cambió cuando nuevas decisiones comerciales alteraron los incentivos del mercado estadounidense y modificaron el ritmo de los envíos.
Aranceles impactan exportaciones automotrices
Los aranceles aplicados por la administración del presidente Donald Trump frenaron el crecimiento de las exportaciones automotrices mexicanas hacia Estados Unidos en 2025. Entre 2021 y 2023, las ventas externas crecieron a tasas de doble dígito, mientras que en 2024 aún avanzaron 5.1 por ciento.
La tendencia positiva se rompió en 2025, cuando las exportaciones automotrices registraron una caída interanual de 5.6%, de acuerdo con datos del Inegi. Analistas de Banco Base atribuyeron directamente esta contracción a los aranceles sectoriales que sí se cobraron de forma estricta.
Además, el contraste resultó evidente frente a otros mercados. Las exportaciones automotrices mexicanas al resto del mundo crecieron 4.6%, lo que subrayó el efecto específico de las medidas comerciales estadounidenses.
Manufactura mexicana bajo presión
El freno en el sector automotriz impactó de manera directa a la manufactura nacional. La fabricación de equipo de transporte representa cerca del 24% de la producción manufacturera y acumuló una contracción de 5.5% en 2025, la más severa desde 2021.
Del mismo modo, esta caída redujo la demanda de insumos en otras industrias, amplificando el efecto económico. Banco Base advirtió que en 2026 podrían persistir riesgos a la baja si continúan los aranceles sectoriales y se profundiza la contracción productiva.
Hacia el cierre de 2025, las exportaciones manufactureras no automotrices ganaron peso y explicaron 63.6% del total exportado por México, su mayor participación desde 2009, reflejo de un ajuste estructural ante los aranceles.




