La fórmula tradicional del éxito en la música ya no basta. En Puerto Rico, Bad Bunny lo entendió antes que nadie y convirtió su carrera artística en la base de un ecosistema empresarial de alto impacto. Hoy, su nombre no solo llena estadios, también aparece en restaurantes de lujo, agencias deportivas y proyectos de hospitalidad con identidad caribeña.
En 2026, su patrimonio personal ya ronda los 100 millones de dólares, el doble de lo que se estimaba a mediados de 2025. Este crecimiento no responde al azar, sino a una estrategia basada en visibilidad global, alianzas con marcas de peso y expansión en sectores clave. La gira “Debí Tirar Más Fotos World Tour” recaudó casi 99 millones de dólares, pero el verdadero movimiento ocurre después del show.
Bad Bunny y su apuesta por negocios con identidad cultural
Uno de sus mayores aciertos ha sido convertir su narrativa artística en un diferenciador comercial. Gekko, el restaurante de cocina japonesa que fundó en Miami junto a David Grutman, se convirtió en un símbolo de lujo con sabor latino. A esto se suma Café con Ron, un bar que abrió en 2025 y que funciona como homenaje contemporáneo a Puerto Rico, con coctelería, gastronomía y diseño local.
Su impacto también llega al deporte. Como copropietario de los Cangrejeros de Santurce y cofundador de Rimas Sports, Bad Bunny impulsa el talento latino desde la cancha hasta la representación global. La firma ya gestiona a más de 45 atletas, incluidos jugadores de MLB como Ronald Acuña Jr., y colabora con iHeartMedia para amplificar voces latinas en formato podcast.
El músculo comercial del artista también se refuerza con alianzas junto a Adidas, Calvin Klein y Jacquemus, donde no solo presta imagen: codiseña productos y amplifica alcance. Mientras tanto, la Good Bunny Foundation sigue activa, promoviendo programas de arte y deporte para jóvenes.
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