La reciente captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses desencadenó un fuerte repunte en los bonos venezolanos y reactivó el interés de grandes bancos y fondos de inversión. En este contexto, gestores que cotizan en Wall Street han comenzado a evaluar regresar al mercado de deuda soberana de Venezuela tras años de cautela.
Ese renovado atractivo responde al aumento en los precios de los títulos de deuda y a la expectativa de una reestructuración más favorable tras los cambios políticos. Asimismo, el mercado interpreta que una transición estable podría abrir vías formales de negociación con acreedores internacionales.
Evalúan oportunidades tras la recuperación de bonos venezolanos
El mercado de bonos de Venezuela, que estuvo excluido de gran parte del flujo de capital extranjero por años, comenzó a mostrar ganancias inmediatas tras la intervención militar y la captura de Maduro, con tenedores de deuda registrando resultados positivos.
Banks como Fidelity, BlackRock y T. Rowe Price, que hasta ahora evitaban estos activos, ahora analizan oportunidades y posibles alianzas para negociar exposición a bonos del gobierno venezolano, reflejando un giro importante en la percepción de riesgo.
Por otro lado, expertos advierten que la transición política aún genera incertidumbre y podría complicar el avance de acuerdos formales con acreedores extranjeros. De igual manera, otros analistas señalan que incluso si la expectativa de reestructuración crece, la evolución de estos activos seguirá condicionada por factores políticos y financieros.
Perspectivas de participación de grandes bancos en deuda venezolana
El repunte de bonos soberanos y de la petrolera estatal PDVSA ha despertado también el interés de fondos de inversión que históricamente se mantuvieron al margen. Este movimiento se produce en un momento en que los bancos evalúan si las condiciones actuales abren la puerta a un retorno sostenible al mercado de deuda venezolana, un activo que podría ofrecer altos rendimientos si se avanza hacia una reestructuración formal.
Hacia enero de 2026, los movimientos en el mercado de bonos venezolanos representan un cambio drástico respecto a años anteriores, un dato que subraya la importancia de factores políticos y económicos globales en la toma de decisiones de bancos e inversionistas.




