Una nueva tendencia se consolida en el entorno laboral chileno: más de la mitad de los trabajadores que combinan trabajo presencial y remoto reportan menos estrés, mayor productividad y un renovado equilibrio entre la vida personal y profesional. El modelo híbrido no solo está ganando terreno, sino que está redefiniendo lo que entendemos por bienestar organizacional.
En Chile, el 57% de las personas que adoptaron esta modalidad experimentan menos síntomas de agotamiento mental, según datos recientes del Observatorio del Futuro del Trabajo. Además, 1 de cada 3 afirma dormir mejor y mantener rutinas más saludables. Estas cifras, más allá del diagnóstico, revelan un cambio estructural en cómo se construye la cultura laboral del siglo XXI.
Bienestar laboral: un nuevo motor de innovación
Este giro hacia el trabajo híbrido no se limita a ofrecer comodidad. Representa una transformación profunda que impulsa la innovación interna, facilita la atracción de talento y fortalece la reputación empresarial. Las organizaciones que lo integran con intención estratégica observan mayor engagement, reducción del ausentismo y un notable incremento en el sentido de propósito entre sus equipos.
Por otro lado, el bienestar laboral se convierte en catalizador para nuevas dinámicas de liderazgo: líderes más empáticos, cercanos y conscientes del impacto emocional de sus decisiones. Esta conexión humana, potenciada por la flexibilidad, está moldeando empresas más resilientes y preparadas para adaptarse en escenarios de alta incertidumbre.
El modelo híbrido también genera efectos positivos en la salud colectiva: la Superintendencia de Seguridad Social de Chile reportó una baja del 17% en licencias médicas vinculadas a trastornos de ansiedad durante el segundo semestre de 2025, en sectores donde predomina esta modalidad.
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