De panadería local a multinacional global
Grupo Bimbo comenzó como un proyecto empresarial en la Ciudad de México en 1945. Fundada por Lorenzo Servitje, Jaime Jorba y un pequeño grupo de socios, la compañía arrancó con 34 empleados, 10 camiones de reparto y una meta clara: industrializar el pan de caja con estándares de calidad y distribución constante. Ese modelo cambió el consumo urbano en México y sentó las bases de una de las empresas de alimentos más grandes del mundo.
En sus primeros años, Bimbo apostó por procesos mecanizados, control de calidad y una red de reparto propia. Esa decisión estratégica permitió que el producto llegara fresco todos los días, diferenciándose de panaderías tradicionales. La marca construyó confianza mediante consistencia, empaques innovadores y una identidad clara que conectó con familias mexicanas.
La expansión comenzó en los años sesenta y setenta, cuando la empresa diversificó su portafolio e inició operaciones fuera de México. La internacionalización se aceleró en las décadas siguientes mediante adquisiciones estratégicas en América Latina, Estados Unidos, Europa y Asia. Este crecimiento posicionó a Bimbo como referente global del sector panificador.
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En 2026, Grupo Bimbo opera en más de 30 países y cuenta con más de 200 plantas de producción. Su red de distribución es una de las más amplias del sector alimentario. La empresa genera miles de empleos directos y mantiene presencia en millones de puntos de venta alrededor del mundo.
Financieramente, Bimbo se consolidó como la panificadora más grande del planeta por volumen de ventas. Su estrategia combina marcas locales con adquisiciones globales, lo que le permite adaptarse a preferencias regionales sin perder identidad corporativa. Además, ha impulsado iniciativas de sostenibilidad, transición energética y reducción de huella ambiental en sus operaciones.
Más allá de cifras, Bimbo representa un caso emblemático del empresariado mexicano. Su evolución refleja cómo una compañía familiar puede escalar a nivel global sin abandonar principios de marca y cultura organizacional. En el imaginario colectivo, Bimbo no solo simboliza pan de caja. Representa constancia, distribución eficiente y visión de largo plazo.
A más de ocho décadas de su fundación, Bimbo mantiene un papel central en la industria alimentaria internacional y continúa siendo uno de los referentes empresariales más importantes surgidos en México.
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