El café puede representar mucho más que una bebida cuando detrás existen aprendizaje, trabajo y una historia familiar. En Heliconia, Antioquia, Colombia, Tatiana Bedoya encontró en la caficultura una oportunidad para construir un emprendimiento junto a su esposo y transformar su experiencia en el campo en una marca propia.
Su camino comenzó lejos de imaginarse como empresaria cafetera. Durante sus estudios eligió formación técnica en ebanistería y posteriormente trabajó en diferentes actividades familiares. Tras regresar a Heliconia y quedarse sin empleo, comenzó a trabajar con Carlos Mauricio Correa, técnico agropecuario que posteriormente se convirtió en su esposo y compañero de proyecto.
Café Don Castor nació del aprendizaje en el campo
Tatiana comenzó prácticamente desde cero en el mundo del café. Durante sus primeros años aprendió sobre siembra, cosecha, variedades, procesamiento y perfiles de sabor. Esa experiencia permitió que la actividad agrícola evolucionara hasta convertirse en una oportunidad empresarial.
Hace dos años, la pareja creó Café Don Castor, una marca cuyo café se cultiva a unos 1,550 metros sobre el nivel del mar. El producto ha alcanzado una puntuación de 86 y presenta notas de caramelo y frutos rojos, de acuerdo con la información publicada por El Colombiano.
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El emprendimiento busca aprovechar todo el café
La propuesta empresarial también intenta generar valor más allá del grano. Tatiana y su familia utilizan la pulpa del café para desarrollar productos como mermeladas, harina y galletas, ampliando las posibilidades comerciales de la materia prima.
Asimismo, la emprendedora ha participado en capacitaciones de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia sobre redes sociales y dirección empresarial. Estas herramientas le han permitido fortalecer la gestión y comunicación de la marca.
La historia de Café Don Castor refleja cómo conocimiento técnico, capacitación y aprovechamiento de recursos pueden convertir una actividad agrícola en una propuesta empresarial con identidad. También muestra el papel que los negocios familiares pueden desempeñar en el desarrollo económico de las comunidades rurales.




