Cuando se lleva a cabo un emprendimiento, el emprendedor suelen buscar rédito económico o un cambio que les permita mejorar su situación personal y financiera.
De hecho, el último informe ‘Global Entrepreneurship Monitor’ apunta a que la búsqueda de riqueza y la necesidad de ganarse la vida porque la escasez de empleos se encuentran entre las principales motivaciones para emprender, aunque su impacto varía dependiendo del nivel económico del país.
Aunque las razones económicas se encuentren detrás de muchos de los proyectos empresariales que se deciden llevar a cabo, hay un grupo de emprendedores que deciden iniciar esta carrera con el propósito de promover un cambio en la sociedad: el emprendedor de alto impacto.
Este tipo de personas se caracterizan por buscar no solo un retorno financiero, sino una solución a los problemas que afectan a la sociedad actual.
Cuando se emprende con impacto, el objetivo es desarrollar un proyecto que pueda cambiar el mercado y generar un beneficio social.
Este tipo de emprendimiento va más allá de la dimensión financiera. Se sustenta sobre los tres pilares de la sostenibilidad: el social, el económico y el medioambiental. Estas bases sirven para desarrollar ideas éticas y rentables que generan un impacto positivo en la sociedad.
Fuente: BBVA
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