Critican organizaciones participación de Bill Gates con acciones en Monsanto

Hace 15 años el multimillonario Bill Gates anunció que “la revolución verde había dejado de lado al continente africano” y comenzó una cruzada para llevar los beneficios de esa transformación productiva a toda África.

En 2010 la Fundación Gates invirtió 23 millones de dólares en la compra de 500 mil acciones de Monsanto, el gigante de las semillas transgénicas y los agroquímicos como el glifosato.

Desde entonces la postura respecto de los transgénicos ha sido ambigua, pero hoy se sabe que Agra también incluye ese tipo de semillas en sus programas de difusión tecnológica.

Lo más grave de Agra es que deja de lado otro tipo de trayectorias tecnológicas que son más eficientes para el manejo de agua, suelos y recursos genéticos. Por ejemplo, técnicas de permacultura y agroecología ya son aplicadas en muchas regiones de África y han demostrado ser más eficientes y menos agresivas con el medio ambiente.

Estas técnicas conservan la agrobiodiversidad y son además intensivas en trabajo, lo que permite crear y conservar empleos en el medio rural y proporcionan una mayor soberanía en las decisiones de los agricultores sobre la mezcla de producto y las técnicas de producción.

Organizaciones como Vía Campesina y la Alianza para la Soberanía Alimentaria en África son dos ejemplos de organizaciones que buscan construir desde abajo opciones que son tecnológicamente sanas y socialmente responsables.

A final de cuentas, Bill Gates prefiere buscar la solución que desea el capital: apropiarse del proceso productivo campesino y convertirlo en un espacio de rentabilidad.

CASI DUEÑO DE EEUU

Después de años de informes de que estaba comprando tierras agrícolas en lugares como Florida y Washington, según Forbes ha amasado una enorme cartera de tierras agrícolas que abarca 18 estados.

Sus propiedades más grandes se encuentran en Louisiana (27,952 hectáreas), Arkansas (19,395 hectáreas) y Nebraska (8,331 hectáreas).

Además, tiene una participación en 10,420 hectáreas de tierra de transición en el lado oeste de Phoenix, Arizona, que se está desarrollando como un nuevo suburbio.


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