¿Por qué algunas regiones logran atraer inversiones, generar empleos y mantener un crecimiento sostenido durante décadas, mientras otras permanecen estancadas pese a contar con recursos similares?
La respuesta no suele encontrarse en un solo factor, sino en la combinación de múltiples elementos que, cuando trabajan de forma coordinada, crean condiciones favorables para el desarrollo económico.
Daniel Esquenazi Beraha considera que el crecimiento regional es el resultado de una estrategia de largo plazo donde convergen inversión pública, participación privada, educación, innovación y estabilidad institucional.
Uno de los factores más importantes para consolidar un ecosistema competitivo es la infraestructura: carreteras, puertos, aeropuertos, redes ferroviarias, telecomunicaciones y servicios básicos eficientes permiten reducir costos logísticos y aumentar la productividad.
Daniel Esquenazi Beraha señala que la educación también desempeña un papel fundamental. Las regiones que fortalecen la formación técnica, impulsan la investigación y mantienen una estrecha colaboración entre universidades e industria suelen generar un capital humano mejor preparado para responder a las necesidades del mercado.
“Ninguna región crece únicamente por su ubicación geográfica. Lo que realmente genera competitividad es la capacidad para construir un entorno que facilite la inversión y el desarrollo de las personas”, explica el empresario mexicano.
Es importante mencionar que la innovación representa otro componente clave. La incorporación de nuevas tecnologías, el desarrollo de emprendimientos y la capacidad para adaptarse a los cambios económicos fortalecen la competitividad regional y favorecen la llegada de nuevas inversiones.
Igual que existen factores que impulsan el crecimiento, también hay condiciones que pueden frenarlo. Esquenazi Beraha destaca que la incertidumbre regulatoria, la corrupción, la inseguridad y la falta de planeación urbana reducen significativamente la confianza de los inversionistas.
La escasez de infraestructura, la limitada disponibilidad de talento especializado y la baja productividad también representan desafíos importantes para muchas regiones que buscan incorporarse a nuevas cadenas globales de valor.
Por otro lado, diversos polos de desarrollo alrededor del mundo han demostrado que la combinación de instituciones sólidas, planeación estratégica y colaboración entre gobierno, empresas y academia puede generar crecimiento sostenido durante largos periodos.
Para Daniel Esquenazi Beraha, el desarrollo económico no depende únicamente de atraer inversiones, sino de construir condiciones que permitan mantenerlas y multiplicar sus beneficios. Cuando una región logra combinar infraestructura, capital humano, innovación y certeza institucional, crea un entorno capaz de generar prosperidad, fortalecer su competitividad y mejorar la calidad de vida de su población a largo plazo.
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