Estudiar, trabajar, cumplir responsabilidades, construir una familia, alcanzar objetivos y hacer aquello que durante años se consideró correcto no garantiza necesariamente una sensación de satisfacción.
A veces ocurre exactamente lo contrario: cada meta alcanzada es reemplazada inmediatamente por otra y la tranquilidad queda condicionada al siguiente logro.
Ivonne Mancera Valdivia conoce esa sensación. Durante años, cuenta, vivió acompañada por la idea de que necesitaba esforzarse más, demostrar más y equivocarse menos. Cumplir no necesariamente terminaba con la exigencia; simplemente elevaba nuevamente el estándar.
Por eso propone un ejercicio que utiliza dentro de su trabajo de entrenamiento mental, completar una frase sin pensarlo demasiado: “Para sentir que soy suficiente, yo tengo que…”
La respuesta puede ser trabajar más, ser exitoso, no equivocarse, satisfacer a los demás, mantener todo bajo control o cumplir determinada expectativa. Para Mancera, lo interesante comienza después: preguntarse quién estableció esa condición y cuándo empezó a considerarse necesaria.
El perfeccionismo, además, no parece ser un fenómeno menor. Una investigación publicada en marzo de 2026 en Psychological Bulletin actualizó 35 años de información sobre estudiantes universitarios y encontró que distintas dimensiones del perfeccionismo han seguido aumentando con el tiempo.
El trabajo amplía un metaanálisis anterior realizado con 41 mil 641 estudiantes de Estados Unidos, Canadá y Reino Unido, que ya había detectado incrementos en diferentes formas de perfeccionismo entre 1989 y 2016.
El costo de vivir permanentemente a prueba
Exigirse no es necesariamente negativo. Tener objetivos, disciplina y aspiraciones puede formar parte del desarrollo personal. El problema aparece cuando el valor propio comienza a depender de cumplirlos perfectamente.
Otro metaanálisis, que reunió 43 estudios y 9 mil 838 participantes, encontró relaciones entre determinadas dimensiones del perfeccionismo y el burnout, especialmente aquellas relacionadas con preocupaciones perfeccionistas.
Para Ivonne Mancera Valdivia, revisar esas exigencias forma parte del trabajo de autoconocimiento que desarrolla desde IMCU. No significa abandonar responsabilidades ni dejar de buscar mejores resultados. Significa observar desde dónde nace esa búsqueda.
“Durante mucho tiempo pensé que tenía que corregir cosas, esforzarme más y demostrar más para estar bien”, comparte Mancera Valdivia.
El cambio comenzó cuando dejó de preguntarse únicamente qué más tenía que conseguir y comenzó a revisar las creencias desde las cuales estaba midiendo su propia vida. En lugar de vivir pensando qué falta todavía para finalmente ser suficiente, el entrenamiento mental propone identificar quién estableció esa medida y decidir conscientemente si todavía queremos utilizarla.




