La cultura corporativa en Estados Unidos volvió al centro del debate cuando una de las mayores empresas de telecomunicaciones reconoció fallas en su propio proceso de transformación. AT&T enfrenta desde hace meses una revisión profunda de su forma de trabajar, impulsada desde la dirección general, en un contexto donde el desempeño, la adaptabilidad y la presión competitiva marcan la agenda empresarial.
El mensaje que detonó la discusión fue un memorándum interno firmado por el CEO de AT&T, John Stankey, dirigido a líderes y colaboradores de la compañía. En ese documento, el directivo subrayó la necesidad de evolucionar hacia una cultura más orientada al mercado y al rendimiento, dejando claro que quienes no se sintieran cómodos con ese enfoque podían reconsiderar su permanencia en la organización.
Cultura corporativa AT&T y liderazgo bajo presión
Meses después, Stankey admitió que su principal error no fue el contenido del mensaje, sino la velocidad con la que intentó ejecutar el cambio cultural. Reconoció que la empresa debió avanzar antes y con mayor claridad, en lugar de concentrar la atención en un solo comunicado que terminó por volverse viral. El episodio reflejó la tensión que viven muchas corporaciones tradicionales al redefinir expectativas laborales.
Además, el CEO explicó que la transformación cultural en AT&T incluye preparar a su fuerza laboral para nuevas competencias, como el uso de inteligencia artificial y herramientas digitales avanzadas. La compañía ha impulsado programas de capacitación interna para acelerar la adopción tecnológica y fortalecer la productividad, en un mercado estadounidense cada vez más exigente y competitivo.
Por otro lado, el caso abrió una conversación más amplia sobre liderazgo y comunicación interna. También evidenció cómo los mensajes corporativos pueden interpretarse de formas distintas según el contexto social y laboral. Si este artículo despertó tu interés, revisa: Blockbuster, auge y declive de un gigante del entretenimiento
AT&T cuenta con más de 100 millones de clientes móviles en Estados Unidos y una plantilla de más de 130 mil empleados, cifras que explican por qué cualquier ajuste cultural tiene impacto inmediato y escala nacional dentro de la industria de telecomunicaciones.




