“No se van de las empresas, se van de los jefes”. La frase ha resonado durante años en el mundo corporativo, pero el empresario español Ricardo Gil le acaba de dar un nuevo impulso. Su video en TikTok, que suma ya cerca de 70,000 visualizaciones, lanza un mensaje directo: un buen empleado no renuncia a una empresa que le respeta y valora. La viralidad no provino solo de la frase, sino del fondo: una crítica frontal a la cultura laboral en la hostelería y a estilos de liderazgo que erosionan equipos.
España enfrenta una paradoja. La hostelería, uno de los pilares económicos del país, sufre una rotación constante de personal. Gil, conocido en redes como @empresario_hostelero, pone el dedo en la llaga: no es culpa de los trabajadores. La gente no huye del trabajo duro, sino de sueldos bajos, horarios abusivos y jefes que confunden autoridad con maltrato. Su discurso conecta con una generación cansada de liderazgos tóxicos y condiciones precarias.
Liderar sin respeto ya no es una opción
En su mensaje, Gil no propone reformas estructurales ni políticas públicas. Lanza algo más simple, pero no menos radical: respeto. Para él, un liderazgo eficaz no se basa en imponer tareas, sino en construir vínculos humanos. El respeto se traduce en salarios justos, horarios razonables y ambientes donde la dignidad del trabajador no se negocia.
También señala un cambio generacional: hoy se elige trabajar donde se vive mejor, no solo donde se paga más. Esto plantea un desafío urgente para sectores con alta rotación, que deberán reinventarse para ser culturalmente sostenibles.




