Daniel Madariaga Barrilado: por qué la huella hídrica se convierte en una variable estratégica para las empresas

Daniel Madariaga Barrilado: por qué la huella hídrica se convierte en una variable estratégica para las empresas

El agua está dejando de ser únicamente un recurso que las empresas contabilizan en sus recibos. Conforme aumentan las presiones sobre las fuentes de abastecimiento, las organizaciones comienzan a preguntarse algo más complejo: cuánta agua utilizan realmente, qué tan vulnerable es su operación ante la disponibilidad del recurso y qué ocurre con el agua que se utiliza a lo largo de toda su cadena de producción.

En este contexto, la huella hídrica empieza a ocupar un lugar cada vez más relevante dentro de las estrategias empresariales. El concepto considera el volumen de agua dulce utilizado de manera directa e indirecta para producir bienes y servicios, por lo que permite observar el consumo más allá de las instalaciones de una compañía.

Para Daniel Madariaga Barrilado, especialista en sostenibilidad hídrica, este cambio de perspectiva también está generando nuevas oportunidades para desarrollar soluciones que permitan a las organizaciones entender y reducir sus impactos sobre el recurso.

El agua también forma parte de los riesgos empresariales

Una empresa puede tener un consumo relativamente bajo dentro de sus oficinas o plantas y, aun así, mantener una huella hídrica considerable debido a las materias primas que utiliza, sus procesos productivos o su cadena de suministro. Por eso, medir el consumo directo no siempre es suficiente para conocer la verdadera dimensión del impacto.

Daniel Madariaga Barrilado señala que medir la huella hídrica permite identificar los puntos de mayor presión y entender mejor la relación entre las actividades de una empresa y el territorio donde opera.

Esta información adquiere mayor importancia en regiones afectadas por sequías, crecimiento urbano, sobreexplotación de acuíferos o cambios en la disponibilidad del recurso. Una mayor presión hídrica puede traducirse eventualmente en costos más elevados, restricciones o incluso dificultades para mantener determinadas operaciones.

Por ello, el agua comienza a incorporarse a las conversaciones relacionadas con la planeación empresarial y la gestión de riesgos. Ya no se trata únicamente de utilizar menos, sino de conocer dónde están las vulnerabilidades y qué alternativas existen para reducirlas.

Medir abre la puerta a un nuevo mercado

El crecimiento de la gestión hídrica empresarial también está impulsando la demanda de soluciones especializadas. Después de identificar los principales consumos y riesgos, las compañías pueden recurrir a auditorías hídricas, tecnologías para detectar fugas, sistemas de eficiencia, tratamiento y reúso de agua o proyectos enfocados en la restauración de cuencas.

Para Daniel Madariaga Barrilado, esta evolución forma parte de una transformación más amplia: el agua comienza a entenderse desde una lógica de economía circular. “Igual que el agua naturalmente es parte de un ciclo, nuestra manera de consumirla también debería aspirar a componer un ciclo también”, afirma.

Esta visión abre espacio para empresas dedicadas a desarrollar tecnologías y servicios capaces de convertir la eficiencia hídrica en resultados concretos. También permite que las organizaciones pasen de una estrategia basada únicamente en reducir consumos a otra enfocada en prevenir riesgos, reutilizar recursos y contribuir a la recuperación de los ecosistemas.

El mercado de la huella hídrica todavía está en construcción, pero su crecimiento responde a una necesidad cada vez más evidente. Para Daniel Madariaga Barrilado, el futuro de la gestión empresarial del agua estará relacionado con la capacidad de conocer mejor el recurso, anticipar riesgos y convertir la sostenibilidad en parte de las decisiones estratégicas.

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