Economía y Empresas

Doritos: de botana a fenómeno global de sabores

Pocas marcas de snacks lograron transformar una categoría completa como lo hizo Doritos. Desde su lanzamiento en la década de 1960 en Estados Unidos, la marca redefinió el concepto de papas fritas y botanas saladas al apostar por sabores intensos, identidad visual agresiva y campañas que conectan con cultura juvenil. En 2026, Doritos no solo representa un producto icónico, sino un modelo de innovación constante dentro de la industria global de snacks.

A diferencia de las papas fritas tradicionales, Doritos apostó por una fórmula basada en maíz y sazonadores disruptivos. Sabores como Nacho Cheese y Cool Ranch marcaron una nueva etapa en la experiencia del consumidor. La marca entendió que el sabor debía ser memorable y diferenciador, no solo complemento.

La expansión internacional consolidó esa visión. Bajo el portafolio de PepsiCo, Doritos ingresó a decenas de mercados adaptando su oferta a gustos locales. En Japón, México o Reino Unido, la marca introduce sabores exclusivos que responden a preferencias culturales específicas. Esta estrategia fortalece identidad global sin perder relevancia regional.

Innovación de sabor y derrama económica internacional

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El cambio de sabor por país no es casualidad. PepsiCo invierte en investigación de consumo para entender hábitos y paladares locales. En México, por ejemplo, predominan perfiles picantes y limón. En Asia, se incorporan notas dulces o especiadas. Esta adaptación permite a Doritos competir en mercados saturados y mantener rotación constante en anaquel.

En términos económicos, la categoría de snacks salados representa uno de los segmentos más rentables dentro de la industria alimentaria. PepsiCo reporta ingresos anuales globales que superan los 90 mil millones de dólares, con una parte relevante proveniente de su división de alimentos y botanas, donde Doritos ocupa un lugar estratégico.

La derrama económica se extiende a cadenas de suministro, agricultura, distribución y publicidad. Cada nuevo sabor implica pruebas de mercado, producción especializada y campañas globales que activan inversión en medios y patrocinios deportivos o culturales.

Doritos también capitaliza eventos masivos como el Super Bowl, donde sus anuncios generan conversación y refuerzan posicionamiento juvenil. Esta combinación entre producto, marketing y adaptación cultural explica su permanencia.

En 2026, Doritos simboliza cómo una marca puede revolucionar una categoría tradicional y sostener crecimiento mediante innovación constante. Más que una botana, representa un caso de estudio sobre globalización, estrategia de sabor y rentabilidad en la industria de consumo masivo.

REDACCIÓN

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