Artesanas de Amatenango llevan el barro a nuevos mercados
La alfarería de Amatenango del Valle, Chiapas, representa mucho más que la elaboración de objetos decorativos. Esta actividad conserva conocimientos transmitidos entre generaciones y constituye una fuente de ingresos para numerosas familias, especialmente para mujeres artesanas que han mantenido vivas las técnicas tradicionales de trabajo con barro.
Cada pieza comienza desde la obtención y preparación de las materias primas. Después vienen el amasado, modelado manual, raspado, pulido, decoración y cocción. La dedicación necesaria explica por qué las artesanas insisten en reconocer el verdadero valor económico y cultural detrás de cada creación.
Además de preservar sus técnicas, las productoras buscan nuevas formas de comercializar su trabajo. Una de las iniciativas es la Alianza por la Alfarería de Amatenango, impulsada mediante un Nodo de Impulso a la Economía Social y Solidaria con participación del Tecnológico Nacional de México, autoridades municipales y la comunidad.
El proyecto contempla capacitación en economía social, organización interna y herramientas comerciales. Entre sus avances se encuentran la creación de catálogos digitales y bases de datos de productos, recursos que pueden facilitar la promoción de las piezas y acercar directamente a productores con compradores.
También puedes leer: La coctelería apuesta por sabores cada vez más picantes
Uno de los principales desafíos continúa siendo el regateo. Artesanas de Amatenango han denunciado que algunos intermediarios compran sus piezas a precios bajos para posteriormente revenderlas por cantidades considerablemente mayores. La comercialización directa aparece así como una alternativa para obtener una remuneración más justa.
El turismo comunitario también ofrece oportunidades. Los corredores artesanales de Chiapas forman parte de una estrategia para acercar visitantes a talleres y comunidades productoras, facilitando que conozcan directamente los procesos tradicionales y compren las piezas a quienes las elaboran.
El reto empresarial consiste en combinar innovación comercial y preservación cultural. Catálogos digitales, ferias, turismo y modelos de economía social pueden ampliar mercados mientras las manos artesanas mantienen el control sobre el valor y la identidad de su trabajo.
El chile dejó de ser un ingrediente reservado para los platillos y comenzó a ocupar…
Apple se acerca a nuevos máximos históricos en Bolsa después de que las reservas de…
La temporada de Día de Muertos también se vive a través de los sabores que…
Las calaveritas de azúcar, chocolate y alfeñique vuelven a ocupar un lugar especial en Querétaro…
El campo forma parte de la economía de Ciudad de México. Ingrediente 2026 convierte esa…
El antojo mexicano está cambiando de ruta. En un país reconocido por sus tacos, la…