En Estados Unidos, un programa de monitoreo remoto diseñado para mejorar el control de la presión arterial en el hogar reveló una realidad preocupante: incluso con dispositivos gratuitos, educación y seguimiento personalizado, los pacientes con hipertensión no se toman la presión con la frecuencia recomendada. Así lo demuestra un estudio publicado en enero de 2026 por investigadores del Hospital General de Massachusetts (Mass General Brigham), que analizó a más de 3,000 personas inscritas entre 2018 y 2022.
Quienes sí midieron su presión con regularidad lograron una reducción significativa en los niveles, asociada con una disminución del 40% en el riesgo de eventos cardiovasculares mayores y mortalidad por cualquier causa. Aun así, la participación fue limitada: el esfuerzo por automatizar, simplificar y educar no logró contrarrestar la falta de hábito o la complejidad percibida por los pacientes.
Herramientas sí, pero también hábitos para controlar la presión arterial
Las guías de la Asociación Americana del Corazón recomiendan dos mediciones seguidas, dos veces al día durante una semana, para obtener un promedio confiable. Sin embargo, las personas suelen tomar una única lectura en el consultorio, donde factores como la ansiedad elevan los resultados. El hogar, en cambio, permite un seguimiento realista y eficaz… si se hace con constancia.
Naomi Fisher, endocrinóloga y autora principal del estudio, destaca que urge diseñar herramientas más prácticas, menos invasivas y centradas en la experiencia del usuario. La tecnología médica debe alinearse con la realidad cotidiana de quienes la usan.
En Estados Unidos, más de 120 millones de adultos tienen hipertensión. Menos de la mitad logra mantenerla bajo control. El reto no es solo clínico, es cultural.




