Un roof putting course es una excelente elección de negocio y una amenidad novedosa en desarrollos urbanos mixtos, una muestra de que la arquitectura se preocupa por el desarrollo sustentable.
Una de las vanguardias principales en la arquitectura contemporánea son los techos verdes. Sin embargo, no es un tema nuevo. En la primera etapa del siglo XX, el arquitecto suizo Le Corbusier hablaba de la azotea como ‘la quinta fachada’. “Si queréis tener techos limpios, sin manchas de agua, plantad un jardín en vuestro terrado”, dijo en 1910.
El hecho de que esto se haya planteado hace más de un siglo, y hasta hoy se incorpore a la llamada ‘arquitectura sustentable’ en México, muestra un retraso en el diseño e innovación.
En los países nórdicos, los techos verdes se construyen desde hace un par de siglos —con la idea de crear un microambiente al interior del edifico, donde la humedad y el calor sean óptimamente confortables—. En el resto del mundo, ‘la quinta fachada’ se concibe como una oportunidad de diseño, sustentabilidad y funcionalidad.
Actualmente vivimos en una época en que se vuelve cada vez más difícil tener tiempo y dinero para aprender y jugar golf en un campo de 18 hoyos. Y los putting courses han cobrado más fuerza que nunca, pues brindan un espacio para la convivencia social y familiar en un marco deportivo. El aprovechamiento de ‘la quinta fachada’ en México como espacio sustentable y ver en el putting course una opción más de entretenimiento y desarrollo en complejos de uso múltiple, implica un reto.
El golf ofrece grandes ventajas, pero no siempre existe el espacio suficiente para crear un campo de determinadas hectáreas. Para un putting course basta con 1600 m², donde estratégica y metódicamente se diseña cada uno de los 18 hoyos que éste conlleva. Sus medidas varían entre 2,000 y 5,000 m². Su costo oscila entre 75,000 y 250,000 dólares, dependiendo del tamaño, tratamiento y paisaje seleccionado.
De acuerdo con los lineamientos del urbanismo contemporáneo, los complejos de usos mixtos, que incluyen una azotea verde hecha con pastos finos, generan un ambiente cómodo al interior de todo el edificio. Además tienen un impacto benéfico en el medio ambiente, porque ayudan a reducir la emisión de CO2 y otros gases de efecto invernadero.
Aunque existen retos en la construcción de techos verdes —como el cálculo estructural de carga muerta y viva, el tratamiento adecuado para la humedad y sistema de riego, así como el diseño preciso y generación de normas de seguridad—, tienen una gran ventaja: se adaptan muy bien a casi cualquier superficie, además de que no hay impedimentos legales para su construcción.
En México, el mercado meta de negocios que buscan la sana convivencia y recreación en un marco deportivo es muy grande. También la arquitectura actual se preocupa por el desarrollo sustentable. Las familias y jóvenes de hoy buscan innovadoras opciones para divertirse y estar saludables. Por eso, un roof putting course es una excelente elección de negocio y una amenidad novedosa en desarrollos urbanos mixtos.
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