Jaguar Land Rover (JLR) prepara un recorte de hasta 4,000 puestos de trabajo durante los próximos dos años. El fabricante británico busca reducir costos ante la caída de sus ventas, el aumento de los gastos y el impacto de los aranceles estadounidenses.
La compañía pondrá en marcha un programa de bajas voluntarias con el que pretende ahorrar aproximadamente 1,700 millones de libras esterlinas, unos 1,980 millones de euros. Según The Times, JLR informó a su plantilla que esperaba anunciar el programa este lunes.
Jaguar Land Rover busca reducir su umbral de rentabilidad
JLR quiere simplificar sus operaciones y reducir su umbral de rentabilidad hasta 300,000 vehículos para responder a las condiciones actuales del mercado mundial. En su comunicado a Bloomberg, la empresa confirmó el programa de bajas voluntarias, aunque no precisó cuántos empleos eliminará.
Actualmente, el fabricante emplea alrededor de 33,000 personas en Reino Unido y pertenece a la compañía india Tata Motors Passenger Vehicles.
La presión financiera ha aumentado. Los ingresos retrocedieron casi 10% durante el último trimestre, mientras que el beneficio antes de impuestos cayó 69%, hasta 109 millones de libras.
El secretario de Estado de Negocios, Jonathan Reynolds, tiene previsto reunirse con la dirección de la compañía y representantes sindicales a principios de esta semana. Los posibles despidos también representan un desafío para el gobierno de Andy Burnham, que llegó a Downing Street con la promesa de impulsar la reindustrialización y el empleo.
Aranceles y competencia china aumentan la presión
La compañía también enfrenta los efectos de los mayores aranceles estadounidenses y una menor demanda en China. A estas dificultades se suma la creciente competencia de fabricantes chinos de vehículos eléctricos en el mercado británico.
A principios de septiembre, JLR puso a la venta su primer Range Rover completamente eléctrico por 154,070 libras, alrededor de 179,430 euros. El precio supera en casi 50,000 libras al modelo equivalente con motor de combustión y lo coloca entre los SUV eléctricos más costosos del mercado.
La diferencia resulta especialmente relevante frente a los vehículos eléctricos chinos de menor precio que están ganando presencia en Reino Unido.
JLR todavía afronta además las consecuencias del ciberataque sufrido el año pasado, que paralizó sus operaciones globales durante más de un mes.
La presión no afecta únicamente al fabricante británico. Otros grupos automotrices europeos intentan reducir costos frente a los aranceles, la transición eléctrica y la competencia asiática. Volkswagen, por ejemplo, analiza una reestructuración que contempla hasta 50,000 recortes adicionales de empleo.




