Kevin Warsh y la nueva etapa de la Reserva Federal
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, eligió a Kevin Warsh como su candidato para encabezar la Reserva Federal, una decisión que vuelve a colocar en el centro del debate a un exfuncionario del banco central con fuerte influencia política y vínculos con grandes fortunas del Partido Republicano.
Warsh, de 55 años, construyó su carrera entre Wall Street y el sector público. Se graduó en Derecho por la Universidad de Harvard en 1995 y posteriormente se incorporó a Morgan Stanley, donde ocupó cargos directivos antes de integrarse en 2002 a la administración de George W. Bush como secretario ejecutivo del Consejo Económico Nacional.
En 2006, Bush nominó a Kevin Warsh como miembro de la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal. Con apenas 35 años, se convirtió en el integrante más joven en la historia del organismo. Durante la crisis financiera de 2008, participó en decisiones clave, como el rescate de AIG y la adquisición de Bear Stearns por parte de JPMorgan.
Sin embargo, Warsh se distinguió por su postura crítica frente a la política monetaria expansiva. Se opuso a los recortes acelerados de tasas de interés y fue el único funcionario de la Fed que rechazó en 2011 el programa de compra de 600 mil millones de dólares en bonos del Tesoro, al advertir riesgos inflacionarios.
Tras dejar el banco central ese mismo año, se integró al Instituto Hoover, un centro de pensamiento de línea conservadora, y mantuvo una posición pública crítica hacia la Reserva Federal y su actual presidente, Jerome Powell.
La trayectoria de Kevin Warsh también se entrelaza con figuras influyentes del sector empresarial. En 2002 contrajo matrimonio con Jane Lauder, heredera del imperio Estée Lauder. Su suegro, Ronald Lauder, es un destacado donante republicano y mantiene una relación cercana con Trump desde su etapa universitaria.
Además, Warsh trabaja como socio en Duquesne Family Office, firma que administra la fortuna del inversionista Stanley Druckenmiller, lo que refuerza su perfil como figura clave entre finanzas, política y poder económico.
Economistas y líderes internacionales respaldaron la decisión de Trump. Mark Carney calificó a Warsh como una elección sólida para dirigir el banco central en un momento crítico. Analistas como Mohamed El-Erian y Jason Furman destacaron su experiencia y capacidad técnica.
En contraste, la senadora Elizabeth Warren cuestionó su historial, al considerar que priorizó a Wall Street durante la crisis financiera. Ahora, el Senado deberá confirmar su nombramiento en un proceso que se anticipa complejo, dada la tensión política alrededor de la Reserva Federal.
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