Rollo de película Kodak 200 en fondo blanco
A 30 de junio de 2025, Kodak contaba apenas con 155 millones de dólares en efectivo y equivalentes, de los cuales 70 millones permanecen en territorio estadounidense. Este nivel de liquidez resulta insuficiente para atender sus obligaciones de deuda a corto plazo y genera “dudas sustanciales” sobre su capacidad de continuar como empresa en operación.
Kodak ha advertido oficialmente en un informe ante la SEC que afronta graves problemas financieros. La empresa carece de financiación comprometida o liquidez suficiente para enfrentar sus vencimientos de deuda en los próximos doce meses.
Como parte de su estrategia, pretende utilizar fondos esperados provenientes de su plan de pensiones para pagar deuda y acciones preferentes, además de buscar reestructurar estos pasivos mediante refinanciamiento o extensión de plazos. Pero, estas medidas dependen de factores externos y no se consideran seguras bajo normas contables estadounidenses.
La advertencia provocó un desplome en la cotización bursátil de más del 25 % en una sola jornada. El CEO Jim Continenza asegura que aún confía en cumplir con buena parte del préstamo a término antes de su vencimiento y en avanzar en la reestructuración del resto de sus compromisos financieros.
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Kodak ha intentado reconvertirse desde su icónica identidad fotográfica hacia la impresión comercial, la producción de películas, licencias de marca y, más recientemente, el rubro farmacéutico.
Posee una planta aprobada por la FDA y en proceso de acreditación para producir productos médicos como soluciones salinas, con expectativas de iniciar operaciones próximamente.
No obstante, estas iniciativas todavía parecen incipientes ante el volumen de deuda acumulada y la falta de liquidez clara.
Fundada en el siglo XIX, Kodak dominó el mercado de la fotografía analógica y popularizó la fotografía de consumo; incluso inventó la primera cámara digital en 1975. Sin embargo, la empresa se resistió a adoptar plenamente la nueva tecnología digital por temor a canibalizar su negocio de película, lo que la dejó rezagada frente a competidores que supieron aprovechar la revolución digital.
El resultado fue la quiebra de 2012, tras acumular más de 6 mil millones de dólares en deuda; emergió en 2013 con un enfoque más limitado y orientado al nicho empresarial.
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