La OCDE critica a varios países por sus inconsistentes leyes para gravar a las criptomonedas

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) presentó un informe donde propone estudiar a profundidad Bitcoin y las criptomonedas para establecer un plan de fiscalización y garantizar la recaudación de impuestos a quienes manejan este tipo de activos. 

La propuesta de la organización se presentó en su informe fiscal de octubre 2020 donde la OCDE plantea la posibilidad de establecer impuestos a las empresas y organizaciones relacionadas con Bitcoin y las criptomonedas, así como a las grandes multinacionales de servicios financieros y tecnológicos que operan desde distintas jurisdicciones. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) busca establecer una serie de principios que garanticen la recaudación de impuestos y que impidan que estas organizaciones y compañías trasladen sus empresas a territorios marcados como paraísos fiscales. 

En su informe, que está dirigido a los gobiernos y los bancos centrales que conforman el Grupo de los Veinte (G20), la OCDE presenta un modelo de recaudación de impuestos que cada país y entidad bancaria debe decidir si implementar y adaptar según sus necesidades. 

Los pronunciamientos institucionales de OCDE hacia las criptomonedas las señalan como una oportunidad y un riesgo para la economía mundial. Ya sabemos que Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE  es una organización intergubernamental, integrada por 36 países, casi todos los más desarrollados económicamente del Mundo.

En el frontispicio institucional se establece que su objetivo es conseguir la coordinación de las políticas económicas y sociales. En la práctica, se ha convertido en una especie de gran think tank semipúblico encargado de emitir periódicos informes en los más diversos campos. Por ejemplo, crecimiento económico o educación. Informes que, al menos, son escuchados por los líderes mundiales.

Pues bien, la OCDE se ha venido mostrando muy interesada en blockchain desde hace unos seis años, especialmente por sus proyecciones en el campo de las finanzas, publicando distintos informes al respecto. En 2018, creó el Centro de Políticas Blockchain, teniendo como función principal el apoyo al Comité de Mercados Financieros (CMF) de la propia organización. De cara al futuro, se encuentra preparando el foro global de políticas de blockchain, que tendrá lugar en París, ciudad que alberga la sede de la propia OCDE, entre los próximos 30 de septiembre y el 1 de octubre.

Junta Asesora de Políticas de Expertos de Blockchain

El último paso relevante lo dio el pasado mes de enero, creando un grupo de expertos de alto nivel, destinado principalmente a aconsejar a los países a la hora de diseñar sus políticas y legislaciones específicas al respecto. La Junta Asesora de Políticas de Expertos de Blockchain (BEPAB), que así se llama oficialmente este grupo, está compuesta por 93 expertos.

Dichos expertos representan a 45 gobierno o a instituciones como la Comisión Europea o el Parlamento Europeo. Pero también representan a bancos centrales, instituciones académicas y a distintas empresas, como Facebook, Everledger, R3 o Consensys. Entre los 93 expertos destacan los españoles César Perez-Chirinos, presidente del Grupo de Estándares de Blockchain de UNE, y Moisés Menendez, integrantes de varios proyectos blockchain. Perez-Chirinos se encuentra en representación del sector público y Menéndez, del privado y académico.

Encuesta sobre criptoactivos

Poco antes, en diciembre de 2019, la OCDE publicó los resultados de una encuesta sobre criptomonedas en los mercados asiáticos. El título: Cryptoassets in Asia. Consumer attitudes, beahaviours and experiences. El marco justificativo del estudio contiene las mismas premisas que van a caracterizar los pronunciamientos institucionales de la organización al respecto: las criptomonedas son una oportunidad y un riesgo para la economía mundial.

El estudio está financiado por el Gobierno japonés y se centra en Malasia, Filipinas y Vietnam. Se trata de una muestra online de tres mil individuos mayores de 18 años, a los que se pregunta sobre su educación financiera en el mundo de los criptoactivos. También incluye –con una muestra reforzada- su percepción de las ICOs.

Más allá del indudable interés de los resultados del estudio, puede leerse como un reflejo de la posición institucional sobre el asunto. Especialmente, cuando la encuesta tiene un perfil experimental, estando ya considerada su aplicación a otros lugares del mundo. El hecho de que China, Suecia y Suiza hayan manifestado la posibilidad de crear sus respectivas stablecoins está detrás de la iniciativa.

Más de la mitad quiere tener criptomonedas

Algunos de sus principales resultados llaman la atención: el 80% son conocedores de los criptoactivos, el 30% posee criptoactivos. Ahora bien, “solo” el 16% mantiene tokens derivados de ICOs. Tal vez estos resultados haya que recibirlos desde cierta precaución, ya que se trata de una muestra online, sin conocerse los detalles de los procesos de selección de los que responden.

Pero, aún así, apuntan a un uso extendido de los criptoactivos; aunque solo sea entre la población mejor formada de esos países. Entre otros llamativos resultados, se encuentra el hecho de que más de la mitad, el 53%, quisieran tener criptomonedas.

La OCDE habla y está dispuesta a hablar de blockchain y criptomonedas. Parece interesada en dejar claro que blockchain y las criptomonedas están aquí y que no se puede mirar hacia otro lado, como si no pasara nada. Pero ¿en qué sentido habla? ¿cuál es “su política” al respecto?

Dificultad para el consenso

En su informe titulado Desafíos Fiscales Derivados de la Digitalización, de 2018, avisaba sobre la complejidad del asunto y apunta algo tan importante como la divergente posición de distintos países. Y eso que apenas se centra en la actividad de las multinacionales y el sistema tributario internacional.

El informe pone sobre la mesa la dificultad para un consenso. Por ello, este informe tiene una lógica de provisionalidad, aplazando una aportación más consolidada para este año 2020. No obstante, se propone la creación de diversas herramientas prácticas para intensificar la cooperación entre administraciones tributarias y examinará también las repercusiones fiscales de las nuevas tecnologías. Como las criptomonedas y la tecnología de contabilidad distribuida o blockchain.

Contabilización estadística

Pero, sobre todo, hay que resaltar la representación de las criptomonedas como una amenaza, cuando dice que ponen en serio peligro los logros conseguidos en materia fiscal en los últimos años. Así, en un lenguaje bastante críptico y, sobre todo, nada comprometido, señala a las criptomonedas como una oportunidad y, a la vez, una amenaza para los gobiernos.

A finales de 2018, la preocupación de la OCDE sobre las criptomonedas se proyecta en su contabilización estadística, ya que se pone de manifiesto cómo los activos en criptomonedas, haciendo especial referencia a bitcoin, no se encuentran registrados en las contabilidades nacionales.


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