La pandemia ha cambiado los hábitos de ahorro y el gasto de los estadounidenses

Para millones de estadounidenses, los efectos económicos de la pandemia de coronavirus han sido devastadores, resultando en desempleo, inseguridad alimentaria o desalojos.

Pero para muchos de los que todavía están empleados, o que tienen un cónyuge que todavía lo está, ha cambiado la forma en que usan su dinero. Algunos han recortado gastos y aumentado sus ahorros, han pagado deudas o han donado más para ayudar a los necesitados. Otros han gastado más en compras impulsivas, han hecho grandes cambios en la vida o las han pospuesto.

SIN TRABAJO, GASTANDO AHORROS

Paul Grim se describió a sí mismo y a su esposa, Michelle, como «más ahorradores que gastadores» antes de que golpeara la pandemia.

Luego, Grim fue despedido de su trabajo en el sector de tecnologías de la información. Su esposa, que todavía está trabajando, ha reducido sus contribuciones a su plan de ahorro de pensión (conocido como 401K) para liberar algo de efectivo.

La pareja, que vive en el norte del estado de Nueva York con su perro, Barley, está comiendo en casa, minimizando las compras impulsivas y posponiendo cosas costosas como la odontología.

«Una vez que estemos trabajando de nuevo, tenemos la intención de aumentar la cantidad de nuestro fondo de emergencia para asegurarnos estar aún mejor preparados para cualquier posible emergencia financiera futura, sin importar cuán grave sea», dijo Grim.

Jim Stearns, de Alaska, organiza grandes eventos para organizaciones sin fines de lucro, incluido el festival de música anual Salmonfest del estado. Pero su negocio se agotó una vez que se cancelaron las grandes reuniones.

Cuando comenzó a cobrar el subsidio de desempleo, ganaba US$ 800 por semana, pero desde entonces ha caído a US$ 200 por semana, después de que expiró el suplemento federal semanal temporal de US$ 600. Ahora está aprovechando sus ahorros para mantenerse a sí mismo y a su hija adolescente.

«Comprando por consuelo»

Anna Harrington, profesora universitaria en Tennessee, nunca ha sido una gran compradora. Solía gastar dinero en plantas, conciertos y teatro. Pero desde la pandemia, se ha convertido en una especie de compradora impulsiva.

«Estoy ‘comprando por consuelo’ de la misma manera que los demás ‘comen por consuelo’», dijo Harrington. «Estoy ahorrando y gastando las mismas cantidades que antes, tengo suerte de que mi trabajo esté asegurado. Pero el verano pasado, compré las cosas más extrañas que nunca hubiera comprado normalmente: un despertador, un conejito rosado y pantuflas rosadas, toda la colección de CD de «Buffy the Vampire Slayer» y muebles antiguos de la década de 1970″, dijo Harrington.

Cuando llegó la pandemia, Laursen-Carr ya no viajaba para recoger a sus dos hijas y traerlas a casa de la universidad todos los fines de semana. Y la familia no tomó vacaciones este verano. Así que utilizó el dinero que ahorraron para reforzar sus ahorros para la jubilación y ayudar a otros.

«Lo mejor que comenzamos a hacer fue comprar alimentos [y otros] artículos para nuestro banco de alimentos local semanalmente. Donamos entre US$ 20 y US$ 30 cada semana», dijo Laursen-Carr.

Doyle Tarver, un jubilado que ahora vive en México, dijo que sus ingresos, provenientes del seguro social y ahorros, se han mantenido estables. Pero Tarver dijo que ha gastado más en los últimos meses que antes de la pandemia para apoyar a las empresas locales, incluso si eso significa a veces comprar cosas que no necesita. Y ha estado dando propinas a los camareros en los restaurantes hasta en un 50%.


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