Grupo Lala amplía su portafolio de alimentos funcionales con un producto que busca aprovechar el creciente interés por la nutrición y la salud digestiva. La compañía mexicana presentó Lala Kéfir, elaborado a partir de gránulos de kéfir, conocidos en México como búlgaros, que contienen una combinación de bacterias y levaduras.
El lanzamiento representa también un movimiento empresarial hacia una categoría con potencial de crecimiento. Grupo Lala señala que desarrolló el producto para responder a consumidores interesados en alimentos fermentados, diferenciándolo de otras alternativas lácteas mediante los cultivos utilizados en su elaboración.
Lala trabajó más de un año en el desarrollo
La compañía explicó que el proyecto necesitó más de 15 meses de investigación y desarrollo. Durante ese periodo enfrentó diferentes desafíos técnicos para conseguir una formulación basada en los microorganismos característicos del kéfir.
Además, Lala trabajó con especialistas para combinar investigación, tecnología y conocimiento científico. La empresa sostiene que la diferencia no consiste únicamente en aumentar el número de cultivos, sino en seleccionar bacterias y levaduras apropiadas para el proceso de fermentación.
La propia compañía reporta que el nuevo producto contiene 19 cepas vivas y activas y 30 mil millones de probióticos por porción. Grupo Lala considera este lanzamiento una de sus innovaciones más relevantes de los últimos años y su entrada a una categoría con oportunidades de expansión.
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Los alimentos funcionales ganan espacio en los negocios
Para Grupo Lala, el lanzamiento permite reforzar su presencia más allá de categorías tradicionales como leche y yogurt. La compañía ya había impulsado durante 2026 otras estrategias vinculadas con nutrición, incluyendo productos altos en proteína y contenidos enfocados en salud digestiva.
Desde una perspectiva empresarial, Lala Kéfir refleja cómo las grandes compañías de alimentos buscan identificar categorías capaces de combinar conveniencia, diferenciación y tendencias de bienestar. El desafío será convertir el interés creciente por los fermentados en una categoría de consumo recurrente.




