Romper con lo conocido no siempre requiere una revolución. A veces, basta con una tableta en el aula y una docente dispuesta a aprender junto con sus alumnos. En México, esta escena ya no es una excepción: cada vez más maestras y maestros están al frente de una transformación educativa impulsada por la tecnología.
Según datos de la Secretaría de Educación Pública, al cierre de 2025 más de 400 mil docentes participaron en programas de formación digital, como parte de un plan nacional que busca integrar herramientas tecnológicas en todos los niveles escolares. Pero la clave no está solo en el número. Lo realmente relevante es lo que ocurre después de la capacitación: cuando los docentes adoptan nuevos métodos para conectar con sus estudiantes, desarrollar pensamiento crítico y construir puentes entre la escuela y el mundo real.
Liderazgo docente con base tecnológica
Este movimiento no es homogéneo ni vertical. Lo lideran docentes como Josefina Pineda, profesora de secundaria en Hidalgo, quien comenzó creando pequeñas cápsulas audiovisuales para reforzar contenidos y hoy coordina una red local de intercambio pedagógico entre colegas. También está Martín Cruz, maestro rural en Chiapas, que convirtió una dificultad técnica en oportunidad al enseñar a sus alumnos cómo crear infografías digitales sin conexión a internet.
El impacto de estas experiencias trasciende lo individual. La innovación educativa fortalece comunidades escolares y posiciona al cuerpo docente como protagonista de una cultura de cambio que ya no depende solo de las autoridades.
Además, este enfoque renovado fortalece habilidades como la resolución de problemas, la comunicación asertiva y el trabajo colaborativo, claves para un mundo laboral en constante cambio.
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