México enfrenta una contradicción que también se ha convertido en un desafío para las empresas. Cada año se desperdician alrededor de 30 millones de toneladas de alimentos, mientras compañías, supermercados y bancos de alimentos buscan nuevas formas de recuperar productos que todavía son aptos para el consumo.
El problema va más allá de los alimentos que terminan en la basura. También representa pérdidas económicas, mayores residuos y una oportunidad desaprovechada para mejorar la eficiencia de las cadenas de suministro. Ante este escenario, empresas como Walmart, Alsea y PepsiCo trabajan con la Red de Bancos de Alimentos de México para fortalecer los sistemas de recuperación y donación.
Empresas convierten excedentes en ayuda
Una de las estrategias utilizadas es la logística inversa, que permite retirar productos de establecimientos y dirigirlos rápidamente hacia organizaciones que pueden distribuirlos antes de que pierdan sus condiciones adecuadas para el consumo.
Walmart figura entre los principales donadores de la Red BAMX mediante sus diferentes formatos comerciales. Además, Fundación Walmart aporta recursos para fortalecer la capacidad operativa de los bancos de alimentos. En 2025, Fundación Alsea entregó cuatro unidades de rescate, donó 33 toneladas de alimento básico y apoyó la construcción de dos bancos. Fundación PepsiCo, por su parte, destinó 8 millones de pesos a la organización.
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El desperdicio también plantea un reto empresarial
El campo agrícola representa la principal fuente de productos recuperados, seguido de la industria procesadora, los supermercados y el sector de hoteles y restaurantes. En este último caso, incluso se utilizan aplicaciones para conectar establecimientos con organizaciones cercanas capaces de recibir alimentos.
Sin embargo, todavía existe presión sobre el sector privado. El reporte Percepción de desperdicio de alimentos en América Latina 2026, elaborado por Cheaf, señala que siete de cada diez mexicanos consideran a los supermercados como los principales responsables del desperdicio, aunque los consumidores también atribuyen responsabilidad a hogares, gobiernos, restaurantes y pequeños comercios.




