Según publica AmericaRetail & Malls, ¿puede México emular el éxito de China y convertirse en la cuarta economía del mundo? La respuesta es un rotundo sí. Aunque no será tarea fácil, existen condiciones favorables que, bien aprovechadas, pueden impulsar nuestro desarrollo.
Nearshoring: México se beneficia del reacomodo de las cadenas globales, atrayendo inversiones como principal receptor.
Cercanía a Norteamérica: La ubicación geográfica y el Tratado de Libre Comercio (T-MEC) con Estados Unidos y Canadá son ventajas significativas.
Mano de obra competitiva: Bajos costos de mano de obra, transporte y flujo de efectivo, con mayor agilidad que las cadenas asiáticas.
Mercado interno: Tamaño, educación y demografía de la población generan un consumo interno considerable.
Afinidad cultural: La cercanía cultural con Norteamérica facilita la integración comercial.
La combinación de estos factores coloca a México en una posición única, sin rival a nivel global.
Para mantener el ritmo de la demanda, la inversión en infraestructura es crucial. Se necesitan más parques industriales, pero también servicios, transporte y mejoras en puertos, carreteras, aeropuertos y suministro de energía. Invertir en infraestructura es invertir en el futuro de México.
Las playas de Acapulco vuelven a colocarse en el centro de la estrategia turística de…
Las calles de México confirman todos los días que el taco es mucho más que…
Un comercio puede ganar clientes durante años y perderlos en pocas semanas cuando la competencia…
La carrera por desarrollar infraestructura para inteligencia artificial suma un nuevo desacuerdo entre los principales…
La innovación en el pistacho está transformando el panorama agrícola de España y consolidando al…
El deporte también impulsa nuevas formas de hacer empresa y generar valor. En México, los…