La ciudad de Tijuana muestra un pulso económico firme incluso en contextos de adversidad. Tras los hechos violentos registrados recientemente, los sectores manufacturero, comercial y de servicios operan con normalidad y reafirman su compromiso con el dinamismo productivo de la región en México. La reacción de la comunidad empresarial destaca por su enfoque en la continuidad, la adaptabilidad y la exigencia de mejores condiciones de seguridad para sostener la competitividad local.
En Tijuana, las plantas de manufactura y exportación continuaron su ritmo habitual de trabajo sin interrupciones relevantes, según líderes empresariales. La cadena logística siguió en marcha y no se reportaron afectaciones significativas en la entrada y salida de mercancías. Asimismo, los niveles de ausentismo entre colaboradores se mantuvieron bajos porque el transporte público y los accesos a centros laborales no se vieron comprometidos.
Operación empresarial ante retos de seguridad
Además, representantes de organismos como la Asociación de Recursos Humanos en la Industria destacaron que las empresas usaron sus propios protocolos para sortear desafíos cotidianos de movilidad sin afectar la producción. Esta capacidad de gestión interna subraya una cultura empresarial arraigada en la planificación y la resiliencia institucional.
Del mismo modo, el sector patronal en Tijuana ha lanzado un llamado claro a las autoridades federales, estatales y municipales para mejorar la seguridad pública y garantizar el orden necesario para invertir y generar empleos sostenibles. La petición incluye mayor coordinación interinstitucional y estrategias preventivas de largo plazo, lo que refleja una visión empresarial que mira más allá de las crisis coyunturales.
Al mismo tiempo, la percepción de normalidad en las actividades económicas contrasta con los hechos aislados de violencia que ocurren en diversas zonas de la ciudad, recordando la importancia de reforzar acciones que protejan tanto a la comunidad como a los inversionistas.




