No se trata solo de hacer las maletas y elegir un destino atractivo. En España, el turismo representa más del 12% del PIB, pero también genera cerca del 8% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. La necesidad de repensar cómo y por qué viajamos se vuelve urgente. La sostenibilidad ya no es una etiqueta aspiracional: es una responsabilidad empresarial y social.
Viajar conscientes significa considerar el impacto ambiental, cultural y económico de cada decisión. Desde elegir hospedajes certificados con criterios ecológicos hasta optar por recorridos que fortalezcan economías locales, el turismo sostenible transforma la experiencia del viajero en una fuerza positiva. En este modelo, las comunidades anfitrionas no son un telón de fondo, sino protagonistas.
El auge del turismo regenerativo lleva esta idea un paso más allá. No solo busca no dañar, sino dejar una huella positiva: restaurar ecosistemas, revitalizar costumbres, promover la inclusión. Es un llamado a que cada viaje aporte algo al territorio visitado. Empresas como TUI Group ya han trazado metas ambiciosas para reducir su huella de carbono a la mitad antes de 2030.
Innovación y conciencia: pilares del turismo sostenible
Las nuevas tecnologías también juegan un papel clave. Plataformas como Fairbnb.coop o Ecobnb conectan viajeros con alojamientos responsables y proyectos comunitarios. Este cruce entre innovación y conciencia redefine el éxito en el sector turístico: ya no se mide solo en cifras de llegada, sino en beneficios compartidos.
Además, los datos respaldan el cambio. Según la Organización Mundial del Turismo, el 76% de los viajeros globales afirman querer reducir su impacto ambiental. En consecuencia, las empresas que integren esta visión en su cultura corporativa estarán no solo haciendo lo correcto, sino también asegurando su relevancia futura.
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