No son pocas las instituciones del sector público que tienen sus finanzas de cabeza por el cumplimiento de los contratos colectivos con sus sindicatos.
Durante décadas, los sindicatos gubernamentales han aumentado paulatinamente sus prestaciones y privilegios aprovechando que los políticos prefieren ceder y con ello tener simpatizantes, que decir que no y preservar la viabilidad financiera de las instituciones.
Casos como Pemex y la Comisión Federal de Electricidad son buenos ejemplos de instituciones sobrecargadas de personal y con contratos colectivos muy caros; el IMSS es otro buen ejemplo de un contrato colectivo que hace inviable financieramente a la institución y no andan lejos casos como museos, instituciones de cultura, escuelas y universidades. En términos generales, los sindicatos del gobierno sólo han luchado por más salarios y prestaciones, por la contratación de más personal, pero sin ningún compromiso en materia de productividad y eficacia.
Y ahora que las finanzas públicas tienen problemas de ingresos y es necesario recortar el presupuesto, parece impensable que un área de recorte puedan ser las prestaciones irracionales que existen en los contratos colectivos del gobierno con sus trabajadores.
En el informe trimestral de la Secretaría de Hacienda se encuentran casos dramáticos de esas “conquistas laborales”.
Por ejemplo, entre enero y septiembre de este año el gobierno ha gastado 8 mil 699.5 millones de pesos en el pago de bonos de puntualidad a su burocracia.
Es decir, si el horario de trabajo es de ocho de la mañana a cinco de la tarde, se le paga un bono al burócrata que llegue puntual a las ocho. Pero también se premia la perseverancia y el gobierno paga una prima especial por eso, que en los primeros nueve meses ascendió a 871.2 millones de pesos.
Y en los contratos colectivos se ha plasmado la obligación del gobierno de entregar dinero para que sus trabajadores festejen algún día de fiesta. En este caso están los 59 millones de pesos destinados para que la burocracia festeje el Día del Niño; los 3.6 millones de pesos pagados por el cumpleaños de los trabajadores; los 42 millones de pesos erogados por el Día del Trabajador o los 114 millones que se desembolsaron para que los burócratas festejaran el 10 de mayo.
A eso se le puede sumar el tema de pensiones, con trabajadores que tienen derecho a retirarse a los 20 años de trabajo con jubilaciones dinámicas, que han provocado insuficiencia financiera en muchas instituciones y notoriamente en el IMSS, donde alguna vez se pensó plantear el conflicto económico como una vía para renegociar un contrato colectivo que tiene a la institución quebrada financieramente.
El tema de fondo es que se piensa que a los ciudadanos no les deben importar esos temas porque a fin de cuentas se trata de dinero del gobierno, sin pensar que en realidad se trata de dinero que se obtiene del pago de impuestos de todos los mexicanos.
Es decir, el gobierno ha tomado el dinero público, de los ciudadanos, para dar prestaciones, bonos, primas y jubilaciones a sus trabajadores, aunque el ciudadano que paga esos privilegios no goce de ellos a menos que se meta a algún sindicato gubernamental.
Hasta el próximo lunes con nuevas…Perspectivas.
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