La operadora estadounidense Verizon cerró el segundo trimestre de 2026 con un beneficio neto de 3.900 millones de dólares, un descenso de 22.9% respecto al mismo periodo del año anterior. Pese a la caída, la compañía elevó por segunda ocasión consecutiva sus previsiones para el ejercicio completo gracias al crecimiento de sus servicios de movilidad y banda ancha.
La reducción del beneficio respondió principalmente a una serie de cargos extraordinarios relacionados con su reorganización internacional. Entre ellos destacan los ajustes derivados de la futura venta de activos de conectividad por cable, indemnizaciones por despido, racionalización de activos y la creación de una empresa conjunta con BT Group para integrar sus negocios globales de conectividad corporativa.
Verizon apuesta por el crecimiento pese a los ajustes
Como parte de la alianza con BT Group, la empresa reclasificó activos como disponibles para la venta y realizó un pago de 625 millones de dólares para equilibrar las aportaciones de capital de la nueva sociedad, en la que ambas compañías participarán con el 50%.
Aunque estos movimientos impactaron los resultados contables, la dirección de la compañía mejoró sus previsiones para 2026. Ahora espera un beneficio ajustado por acción de entre 4.99 y 5.04 dólares, además de un crecimiento de entre 2.5% y 3% en los ingresos por servicios de movilidad y banda ancha.
Banda ancha y telefonía impulsan los resultados
Los ingresos trimestrales alcanzaron 34.300 millones de dólares, una ligera disminución de 0.7% debido a una reducción de 20% en las ventas de equipos, provocada por un menor ritmo de renovación de dispositivos entre los clientes.
En contraste, los servicios de movilidad y banda ancha incrementaron sus ingresos 2.8% y el ebitda ajustado avanzó 7.2% interanual. Además, Verizon incorporó 184 mil nuevos clientes de telefonía pospago, 73 mil usuarios de prepago y 348 mil conexiones de banda ancha, impulsadas por el crecimiento de la fibra óptica y el acceso inalámbrico fijo.
La empresa también fortaleció su posición financiera al reducir su deuda, ampliar su programa de recompra de acciones hasta 4.500 millones de dólares y mantener sin cambios su plan anual de inversiones en infraestructura, una estrategia con la que busca sostener el crecimiento de sus negocios durante la segunda mitad del año.




