La incertidumbre sobre el futuro de la relación comercial entre México, Estados Unidos y Canadá comenzó a modificar las expectativas de inversión para los próximos años. Aunque el país mantiene fundamentos económicos estables, el escenario actual reduce la disposición de las empresas para comprometer capital en proyectos de largo plazo.
Especialistas de BlackRock señalaron que la decisión de Estados Unidos de no renovar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá en esta etapa genera un entorno menos favorable para acelerar nuevas inversiones. Aun así, consideran que existe margen para alcanzar un nuevo acuerdo durante 2027 o 2028, lo que devolvería mayor certidumbre a los mercados.
BlackRock mantiene interés en sectores estratégicos
Directivos de la firma explicaron que la economía mexicana conserva elementos que resultan atractivos para los inversionistas, entre ellos la disciplina fiscal y los esfuerzos del Gobierno para mantener el diálogo con sus socios comerciales. También destacaron oportunidades en infraestructura tecnológica, energía, logística, puertos y proyectos ferroviarios, áreas que podrían beneficiarse del crecimiento asociado con la inteligencia artificial.
Asimismo, indicaron que el riesgo de perder el grado de inversión permanece bajo observación, aunque estiman que las acciones emprendidas por la Secretaría de Hacienda reducen la probabilidad de que ese escenario ocurra en el corto plazo.
La diversificación gana relevancia en un entorno cambiante
La gestora considera que América Latina enfrenta la segunda mitad de 2026 con mejores condiciones macroeconómicas que otros mercados emergentes gracias a una inflación más controlada y políticas monetarias consistentes. Sin embargo, factores como los procesos políticos en varios países y la revisión del TMEC seguirán influyendo en las decisiones de inversión.
Al cierre del segundo trimestre, BlackRock alcanzó un récord de 15.3 billones de dólares en activos bajo gestión a nivel mundial. La firma sostiene que el contexto actual favorece estrategias de inversión diversificadas, combinando renta fija, renta variable, materias primas y metales para enfrentar un mercado donde la geopolítica, la innovación tecnológica y la inteligencia artificial seguirán marcando el rumbo de la economía global.




