La victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones presidenciales de Brasil provocó una fuerte caída en los mercados financieros. La Bolsa de São Paulo llegó a desplomarse un 17% este lunes, mientras el real registró su mayor depreciación frente al dólar desde 1999.
El resultado sorprendió a los inversionistas, que anticipaban un triunfo del senador Flávio Bolsonaro y una política económica centrada en reducir el gasto público.
Mercados de Brasil sufren una caída histórica
La Bolsa brasileña retrasó su apertura ante la gran cantidad de órdenes de venta y activó mecanismos para suspender temporalmente las operaciones.
El desplome superó el 14,7% registrado durante la crisis de la pandemia. Mientras tanto, el real perdió 9,6% de su valor, hasta cotizar en 5,4 unidades por dólar.
Entre las empresas más afectadas destacaron Magazine Luiza y Vamos Locacao, cuyas acciones llegaron a perder más de la mitad de su valor. Los bancos BTG Pactual, Bradesco y Banco do Brasil registraron caídas de entre 21% y 30%.
El impacto también alcanzó a compañías internacionales. XP perdió 48% en el Nasdaq, mientras Telefónica, Santander y Mapfre retrocedieron 6,4%, 3% y 1,8%, respectivamente.
Lula enfrenta dudas sobre la deuda y el gasto público
La incertidumbre también afectó al mercado de bonos. El rendimiento de la deuda soberana en dólares aumentó hasta 6,46%, mientras el Tesoro canceló las subastas previstas para el 27 y 29 de octubre.
Los inversionistas temen que el próximo Gobierno tenga dificultades para controlar las finanzas públicas. El país mantiene un déficit presupuestario de entre 7% y 8% del PIB, además de una deuda superior al 80%.
Lula ha prometido mejorar las cuentas públicas, aunque plantea ajustes graduales que no perjudiquen a los hogares de menores ingresos.
Analistas de Julius Baer, Aberdeen Investments y otras firmas consideran que la recuperación de la confianza dependerá de las decisiones fiscales, la composición del equipo económico y la capacidad del presidente para negociar con un Congreso fragmentado.
Pese al desplome, la economía conserva fortalezas importantes, como sus exportaciones de materias primas, reservas internacionales y flujos de inversión extranjera.
Los especialistas señalan que una estrategia capaz de estabilizar la deuda podría reducir los costos de financiamiento y favorecer nuevas inversiones.
Por ahora, los mercados de Brasil enfrentan una etapa de incertidumbre mientras esperan las primeras decisiones económicas del nuevo Gobierno.




