Buenas políticas públicas

La semana pasada comentaba sobre la posibilidad de caer en depresión como sociedad. El camino alternativo es reconocer lo bueno y hacer los cambios donde se requiera. Hacer lo correcto implica tomar decisiones importantes y estructurales en la economía. Pero también hay muchas otras acciones que se pueden hacer y que en el agregado pueden generar un impacto positivo.

Los grandes pendientes como país implican buscar soluciones a los temas de inseguridad, corrupción y Estado de derecho.

Hay otras acciones que se pueden tomar a corto plazo, que son de menor impacto, pero que ayudarán en su conjunto a tener un mejor país. Es decir, necesitamos ir adoptando buenas políticas públicas que hagan sentido.

Hacer algunos de estos cambios afectará a cierto segmento la población, ya que dañarán sus intereses particulares y también tendrán un impacto negativo en la popularidad.

Ejemplos de buenas políticas públicas hay en muchas áreas. Hoy voy a presentar dos casos.

Hay un tema importante que ha sido noticia y es la mala situación financiera de las dos grandes empresas productivas del Estado. Tanto Pemex como CFE están perdiendo cantidades enormes de dinero. Financieramente están muy endeudadas.

A pesar de ese factor común hay que entender que hay aspectos específicos muy distintos y los vincularé con buenas y malas políticas públicas.

En el caso de CFE hay varios factores que pueden explicar su situación financiera actual. Ejemplos pueden ser temas sindicales, ineficiencias operativas, falta de competencia, etcétera. Pero, en mi opinión, hoy el principal factor que explica las altas pérdidas es una mala política pública de precios y tarifa de la energía eléctrica. Se están adoptando medidas para bajar el precio de la luz a las empresas y a las familias.

Es más, hay campañas en los medios de comunicación respecto a que en esta administración se paga menos por la luz. En los últimos días leí una nota que hablaba de la baja en el precio de la energía eléctrica para las empresas en comparación con el año anterior.

En síntesis, lo que tenemos es que el menor precio de la luz lo tenemos por ser un precio administrado. Esta determinación de precio está subsidiando al consumidor, dejando la pérdida escondida en CFE. O puesto de otra forma, el menor precio de la energía eléctrica es una mala política pública, ya que es un subsidio que lo domicilian en CFE.

La solución de adoptar una buena política pública es aumentar los precios de la energía eléctrica. Esto no nos va a gustar a los consumidores, pero es lo correcto.

Por otra parte, tenemos a Pemex que si bien tiene muchas ineficiencias operativas y condiciones demasiado favorables a sus empleados como el régimen de pensiones, me voy a centrar en la política pública impositiva para la empresa.

Por una parte, hay que resaltar que hoy tenemos una buena política pública en materia del precio de las gasolinas. El precio en México está muy por encima del precio en Estados Unidos y muy por debajo del precio en Europa. Hoy la política de precios de la gasolina no es un lastre como lo fue hace unos años.

Por otra parte, está la carga fiscal total de Pemex que es una transferencia de recursos al gobierno federal, y si no alcanza la pérdida se radica en las finanzas de la empresa.

Lo que debe buscar el gobierno como complemento a las grandes medidas es ir adoptando buenas políticas públicas que nos ayuden a eliminar distorsiones en la economía. Áreas de oportunidad hay muchas.

*Director general del FUNDEF

guillermozamarripa@itam.mx

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