Los diamantes cultivados en laboratorio están dejando de ser exclusivos de la joyería para convertirse en materiales de interés para la industria tecnológica. En China, los fabricantes buscan aprovechar sus propiedades para desarrollar semiconductores, mejorar la refrigeración de chips y atender las crecientes necesidades de infraestructura de inteligencia artificial.
El cambio responde tanto al potencial de estas aplicaciones como a la caída de precios provocada por la competencia. China concentra aproximadamente la mitad de la producción mundial de diamantes sintéticos y busca ampliar su presencia en mercados industriales de mayor valor.
Diamantes cultivados ganan terreno en la industria tecnológica
Una de las oportunidades más inmediatas está en la gestión del calor que generan los procesadores. A medida que aumenta la capacidad de los centros de datos, las empresas necesitan soluciones para mantener el rendimiento de sus equipos.
En abril, investigadores chinos desarrollaron módulos de refrigeración de diamante y cobre que mejoraron la transferencia de calor un 80% y el rendimiento de los chips un 10%, según el Instituto Ningbo de Tecnología e Ingeniería de Materiales.
El potencial también alcanza a la tecnología cuántica y a los semiconductores, aunque estas aplicaciones requieren materiales de mayor pureza y procesos de fabricación más exigentes.
La Agencia Internacional de la Energía estima que el consumo eléctrico de los centros de datos podría superar los 945 teravatios-hora en 2030, más del doble del nivel previsto como referencia en su informe de 2025.
Los fabricantes chinos buscan negocios más rentables
Feng Canjun, propietario de la fábrica Jiaruifu, produce alrededor de dos millones de quilates anuales, de los cuales aproximadamente el 70% se destina actualmente a joyería.
Su objetivo para 2030 consiste en dedicar más de la mitad de su producción a materiales funcionales y reducir la participación de la joyería a un máximo del 30%.
La empresa opera 550 máquinas capaces de producir diamantes sintéticos mediante condiciones de alta presión y temperatura. Desde 2019, multiplicó por diez su capacidad productiva.
El incentivo también es financiero. Según Feng, los diamantes de calidad gema ofrecen márgenes brutos del 30% al 40%, mientras que los industriales alcanzan aproximadamente el 50%.
La transición no se limita a China. Element Six y Orbray desarrollaron obleas de diamante monocristalino, mientras España impulsa una planta de 753 millones de euros para fabricar sustratos destinados a semiconductores.
Aunque todavía existen obstáculos técnicos y comerciales, los diamantes cultivados podrían adquirir una importancia estratégica en las cadenas de suministro tecnológico, especialmente ante la competencia entre China y Estados Unidos.




