Corrupción evita avance de México: estudio del IMCO

CIUDAD DE MÉXICO.-México avanzó un lugar en el Índice de Competitividad Internacional 2015, al pasar al sitio 36 desde el 37 entre 43 países evaluados, de acuerdo con el índice elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco).

El índice, que forma parte del estudio La corrupción en México: transamos pero no avanzamos, evidencia el nulo avance en el pilar de Estado de derecho, donde el país tuvo su peor calificación y se ubicó en el lugar 40 en el mundo.

Sobre esto Rodrigo Gallegos, director de Tecnología y Cambio Climático del Imco, afirmó que los resultados evidencian que la corrupción está impactando negativamente la competitividad de México.

“Es el factor que más atrasa al país, pese a que hubo avances en el 72% de los indicadores, los avances fueron menores a las caídas”.

Gallegos añadió que los incrementos en áreas como Mercado de Factores, Economía Estable y Sectores Precursores de Clase Mundial no compensaron la caída en el pilar de Estado de derecho.

“Desde que caímos en 2007 del lugar 32 al 36 no nos hemos recuperado, y eso se debe a la violencia y a la corrupción que hay en el país. El índice de Estado de derecho es el que presenta el mayor rezago”, afirmó Gallegos.

Los costos

María Amparo Casar, directora de Anticorrupción del Imco, señaló que ese flagelo “es el enemigo público número uno de México”.

Afirmó que el país califica en corrupción de manera similar a otros con un ingreso per cápita diez veces menor al nuestro, y que se traduce en costos de alrededor de 890.5 mil millones de pesos (5% del PIB, promedio de distintas estimaciones), que representa 87 veces el presupuesto de la Universidad Nacional Autónoma de México o 7.7 veces el presupuesto de la Secretaría de Desarrollo Social.

“Esto le da la razón a quienes afirman que la mejor reforma fiscal es la reducción de la corrupción”, expresó Casar.

Trampa fiscal

Según Casar, el estudio muestra –con datos del Índice de Percepción de Corrupción– que los países más afectados por esa práctica tienden a registrar menor recaudación fiscal, donde México tiene el nivel más bajo entre los integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con 9% del Producto Interno Bruto.

En México las pequeñas y medianas empresas aumentan sus costos en 4.5 por ciento por sobornos, las familias en promedio destinan 14 por ciento de su ingreso a subsanar prácticas corruptas, mientras que los hogares más pobres gastan 33 por ciento.

“Esto muestra que la corrupción es el impuesto no legal más regresivo que existe, que incide directamente en el aumento de la desigualdad en el país”, puntualizó Casar.

Juan Pardinas, director general del Imco, expresó que combatir la corrupción no es un asunto de una sola decisión, sino que se requiere un ataque con “mil agujas”, que implique medidas simultáneas al mismo tiempo y de manera concertada.

 

La solución

1.– Construir instituciones. En México existe la Unidad Especializada en Investigación de Delitos Cometidos por Servidores Públicos, de la PGR.

2.– Seriedad. Esa unidad cuenta con 12 personas; la equivalente en Hong Kong tiene 1,415 trabajadores y la de Singapur tiene 89 especialistas.

3.– No a compadrazgos.  Capacitar a ministerios públicos en el Sistema Nacional Anticorrupción e impulsar el servicio profesional de carrera.

4.– Usar más tecnología. Facultar al órgano de persecución pleno acceso a sistemas interconectados de información financiera y fiscal.

5.– Reducir el uso de efectivo. En entidades gubernamentales y programas sociales hacer todos los pagos por medios electrónicos.

6.– Usar más herramientas digitales. De acuerdo con el Imco, sólo 38 de los 2,457 municipios y delegaciones cuenta con trámites interactivos.

7.– Reglas claras. Homologar los códigos penales estatales para delitos de corrupción y armonizar las leyes estatales con la nueva ley de transparencia.

8.– Incentivar la denuncia. Persecución de oficio de los delitos de corrupción, ofrecer protección legal y recompensas.

 

Ilustración: Cristina Medrano
Para María Amparo Casar, directora de Anticorrupción del Imco, la corrupción es el peor enemigo público. Foto: David Hernández
Ilustración: Cristina Medrano

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