Infierno en la Torre III

Para los próximos días en calidad de urgente se está convocando a una reunión del fideicomiso de control de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV). No es difícil adivinar la razón: el adverso escenario que se le avecina a la empresa que preside Jaime Ruiz Sacristán.Los últimos cinco años han sido  vergonzosos para el Grupo Bolsa. Digamos que fue la propia administración y la apatía de sus socios quienes catapultaron el que ahora Central de Corretajes (Cencor), de Santiago Urquiza, haya solicitado la concesión para una segunda bolsa. ¿Qué pasaba en la BMV tres años atrás? El anterior presidente, Luis Téllez, se había embarcado y comprometido a accionistas, consejeros, empleados y hasta autoridades en su defensa por la estupidez que cometió en el caso de Elektra.

La Bolsa se dedicó a de abril de 2012 a octubre de 2014 a volcarse en la defensa legal de Téllez y todo lo demás se detuvo o pasó a un segundo plano. Cuando intervino Luis Videgaray se acabó el asunto. El titular de Hacienda ayudó al gremio: quitó a Téllez y calmó a Elektra. Por ahí, no pocos  dicen que había que agradecerle a Ricardo Salinas que le haya otorgado el perdón a la BMV, porque sólo así Téllez salió definitivamente y el grupo estuvo en posibilidades de retomar su camino… lo que tampoco se ha podido ver bien a bien.

Sin embargo, el largo pleito en el que se pasmó la Bolsa no detuvo las necesidades de crecimiento de los mercados. Por ello, no debe sorprender que Urquiza haya tenido la iniciativa de crear la llamada Bolsa Institucional de Valores (BIVA). Urquiza es cercano a Banxico y a la CNBV. Vía sus empresas tiene presencia en los mercados de cambios, de deuda, derivados, hace índices, participa en colocaciones primarias de deuda, atiende a las sociedades de inversión y tiene presencia en Latinoamérica y Nueva York. Está conectado al Indeval para liquidar bonos y le presta servicios a todos los bancos y casas de Bolsa, aseguradoras, afores y fondos de inversión. En fin: está en todo el sector y en estos últimos tres años que Téllez y su equipo desatendió al mercado, Urquiza estuvo allí.

El compadre de Téllez, que logró crecer su negocio cuando éste estuvo al frente de la BMV terminó cobijándolo. Hay muchos que se preguntan ahora si no está atrás asesorándolo con la información de la que dispuso: cuotas, reglamentos, know-how, trucos, áreas de oportunidad, composición de ingresos, etcétera.

Es sabido que desde hace un año, tras su salida de JP Morgan, José Oriol Bosch tomó la dirección general de la BMV. Fue elegido por unanimidad de los accionistas, al igual que su jefe Ruiz Sacristán. No son improvisados. Conocen a la perfección el manejo bursátil. Bosch fue consejero de la BMV, Indeval, MexDer y Asigna. Sabía todo lo que estaba pasando ahí y ahora, paradójicamente, es quien con le está abriendo de par en par el negocio a nuevos competidores. Para muestra sólo dos botones. Uno: despidió a Jorge Alegría del MexDer y ahora éste fue contratado por el Chicago Mercantile Exchange para que la principal Bolsa de futuros del mundo, y de la que es socia la BMV, desarrolle el mercado mexicano y el de América Latina. Dos: Oriol ha instituido un clima cercano al terrorismo laboral en la BMV que ya ha sido denunciado por los empleados. Trascendió que hay más de 50 personas de la Bolsa que han manifestado directa e indirectamente a la gente de Urquiza su interés de irse a BIVA.

Se sabe que, por lo menos, una docena de la gente que Bosch despidió se está contratando en la bolsa de Urquiza. Gente con experiencia que le significaba una cotosa nómina y que están ayudando a despegar a BIVA. Al día siguiente del anuncio de la creación de la nueva competencia, la BMV perdió más de 600 millones de pesos en su valor de capitalización. Oriol Bosch y Ruiz Sacristán han tenido en los últimos días varias reuniones internas para evaluar escenarios. Dicen que si la BMV quiere evitar que muchos de sus clientes terminen migrando a BIVA por la calidad y costos de los servicios, debe hacer un viraje radical: de un perfil fiscalizador, policiaco y déspota, a uno flexible, competitivo y sencillo.

El fideicomiso de control, que posee no más de 40% de las acciones de la BMV, debe estar consciente de ello. Este vehículo lo integran principalmente BBVA-Bancomer de Luis Robles Miaja, Banamex-Citi de Ernesto Torres, Inbursa de Carlos Slim y GBM de Alonso de Garay. Asimismo apunte a Valmex de Alberto Baillères, Invex de Juan Guichard, Actinver de Héctor Madero y Bx+ de Antonio del Valle Ruiz.

VA JUAN PABLO

Al final, el sector empresarial se alineó y Juan Pablo Castañón fue ungido por unanimidad como candidato único para presidir el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), en lugar de Gerardo Gutiérrez Candiani.

Así, la Coparmex repite en la llamada cúpula de cúpulas. El otro aspirante, Benjamín Grayeb del Consejo Nacional Agropecuario, cedió a cambio de que a este gremio se le den más carteras de representación. La decisión de ir para adelante con Juan Pablo se viene cocinando desde el martes y ayer por la noche la Comisión Ejecutiva del CCE la oficializó.

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