La Fed: Ad Kalendas Graecas Et Pari Passu

Los datos de empleo publicados en Estados Unidos el viernes pasado parecen indicar que la Fed, el banco central de ese país, no tiene ya otra alternativa: deberá de subir sus tasas de referencia en su reunión de diciembre, concluyendo así un periodo de tasas en cero por ciento que parecía no terminaría nunca. Parecía que duraría, como solía decir el Augusto:Ad Kalendas Graecas, por tiempo indefinido.

Si nada extraordinario ocurre entre hoy y la reunión de diciembre; algo que amenace la recuperación económica de los Estados Unidos; más datos que muestren la debilidad económica de China; datos horrendos que palpen la recesión-deflación en Europa; una fortaleza inusitada del dólar; etcétera, la Fed concluirá un largo ínterin de casi siete años en que mantuvo las tasas de interés sin costo alguno para el sistema bancario estadunidense con la intención de  propulsar el crecimiento económico y el empleo, objetivo que a juzgar por los datos del viernes pasado, parece que ha logrado.

Las cifras de empleo del viernes mostraron un incremento de 271 mil nuevos empleos en los sectores no agrícolas, y la tasa de desempleo en cinco por ciento, muy cerca de lo que algunos consideran la tasa natural de desempleo. Ambos indicadores muestran, en conjunto con otros, que la economía estadunidense, luego de siete años de marasmo, parece gozar de la salud suficiente para que las tasas de interés de referencia de la Fed se despeguen del piso y abandonen el límite inferior.

Las tasas subirán en diciembre: vivamos con ello, pero lo que sigue es crucial: ¿cómo van a subir las tasas? Las opciones son varias, pero una es la plausible: las tasas subirán pari passu en monto y tiempo. Remontarán un cuarto de punto porcentual en cada subida hasta llegar al nivel que la Fed considera compatible con el actual ritmo de crecimiento y las condiciones del mercado laboral, que quizá sean alrededor de uno a uno y medio por ciento en el mediano plazo.

Pero el mercado estará muy atento para ver si ese armonioso pari passu de las tasas se materializa, o si alguna disonancia aparece, en un sentido o en otro.

El riesgo mayor para ese pari passu de las tasas es el de que esa leve alza de las tasas produzca tales desequilibrios en Estados Unidos y en el resto del mundo, especialmente, en los mercados de divisas, que luego de un breve periodo de tiempo la Fed tenga que recortar de nuevo sus réditos de referencia.

Tal riesgo no es menor, y la experiencia de Japón hace tres décadas, y de Suecia y el Banco Central Europeo hace un par de años ilustra sus consecuencias. Si la recuperación aún es tambaleante y el impacto marginal de esa subida de tasas es amplificado, la Fed podría reembobinar  el carrete y andar sobre sus pasos. Las consecuencias de tal escenario sobre la economía serían severas, pero el impacto contra la credibilidad de la Fed (y la Fed no tiene mejor arma que sus credenciales) sería devastador y en el futuro se le dificultaría comunicar e implementar sus decisiones de política monetaria.

El segundo escenario es el que le sigue en probabilidad: que la Fed suba una vez en diciembre, y que la siguiente subida sea de nuevo: Ad Kalendas Graecas, en un futuro difícil de visualizar y que tarde mucho, mucho en llegar. La Fed se apresta a subir, pero estoy seguro que lo hace más por resignación que por convencimiento. Cierto, las condiciones de la economía de Estados Unidos lo ameritan, pero los desbalances económicos y financieros de vastas zonas del mundo, empezando por China, Europa y Japón, son de tal magnitud, que una serie de alzas de tasas de la Fed quizá causen un desvarío tan desproporcionado que paralicen el accionar de la Fed y la limiten a esta tímida alza por un largo tiempo.

Si esto ocurre, sin embargo, quizá sean condiciones venturosas para las bolsas y mercados de bonos, pues una vez removida la incerteza del alza inminente de los réditos, podrán acostumbrarse rápido a una nueva estabilidad prolongada de tasas muy bajas.

Lo que sí ahogaría a las bolsas y a los bonos sería el escenario extremo: un escenario en donde el pari passu gradual se rompa y en donde la inflación, que ha brillado por su ausencia en más de una década, súbitamente enseñe sus fauces y se mueva más rápido de lo que la Fed se mueve. La pesadilla perfecta para la Fed es corretear a la inflación, ir detrás de ella. En ese escenario la Fed tendría que subir las tasas de manera agresiva, más allá de las veinticinco centésimas que el mercado prevé en este momento.

Pocos, pero si algunos (para todo hay gente, créanlo) están computando en sus expectativas tal escenario. Tal posibilidad se ve lejana y, al menos, yo considero que la deflación se encuentra más cercana en este momento que la reinflación de la economía. Pero dado que el juego de tasas cero se ha terminado ya, vale la pena que empecemos a analizar cómo va a manejar la Fed una práctica que de hace tanto que no practica, quizá ya olvido: subir sus réditos de referencia.

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