Las familias de escasos recursos salvan la economía

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CIUDAD DE MÉXICO.- Sólo basta con echar un vistazo a las mejores acciones del Índice de Precios y Cotizaciones (IPyC) de la Bolsa Mexicana en lo que llevamos del año para saber lo que está pasando con la economía. De las nueve mejores acciones del año, siete son del sector de consumo. Allí está Gruma, El Puerto de Liverpool, Grupo Lala, Wal-Mart de México, Alsea, Fomento Económico Mexicano y Kimberly-Clark de México. Pero además, salvo El Puerto de Liverpool, que opera tiendas departamentales para un cliente con ingresos medios y altos, y Alsea, que maneja cadenas de restaurantes globales, este desfile de empresas de consumo está copado por empresas que se dedican a proveer bienes básicos: las tortillas de Gruma, los lácteos de Grupo Lala, los productos de primera necesidad que Wal-Mart, Bodega Aurrerá y Suburbia ofrecen a precios muy competitivos, las mercancías del día a día de los miles de Oxxo distribuidos por todo el país y a los que los mexicanos acuden ante cualquier urgencia, o los productos de higiene y limpieza de Kimberly-Clark.

De modo que pareciera que es el mexicano de a pie, aquel que se encuentra en los deciles bajos de ingresos, ese ejército de individuos que vemos en los números del Coneval y que desearíamos que fuera un contingente mucho menor, esos héroes que trabajan todo el día para ganarse las garnachas para comer, los que están salvando a la economía mexicana, los que de repente han encontrado las fuentes de ingresos y las condiciones para gastar más, para nutrirse mejor, ataviarse con nuevas y mejores ropas, y acicalarse y cuidar más su salud.

Las remesas

La principal razón que explica ese mejor comportamiento del gasto de consumo en bienes básicos por parte de la población de bajos recursos son las remesas; esto es, los ingresos que las familias reciben de los parientes que trabajan en Estados Unidos, esa economía que crece con vigor y que está dando empleo a muchos emigrantes. De enero a septiembre, las remesas acumulan 18,624 millones de dólares (mdd), o un 5.9% más que lo recibido en el mismo periodo del año pasado. Esos ingresos por divisas rebasan a los obtenidos por el turismo, compiten con los de la venta de productos petroleros  y sólo lo superan las divisas que entran por la exportación de autos.

Pero además, la depreciación del peso les ha favorecido por dos motivos: uno, porque ha magnificado sus rentas a la hora de convertir los dólares en pesos; y dos, porque pese a la depreciación, la inflación se ha mantenido contenida, lo que no ha mermado el poder de compra de los ingresos recibidos.

Así, el tipo de cambio promedio durante el periodo enero-septiembre del año pasado fue de 13.11 pesos por dólar, en tanto que promedió 15.58 pesos en el mismo periodo de este año. Esa depreciación de 18.8% del peso mexicano ha significado que los ingresos de las remesas, en pesos, se hayan incrementado en más de un 25%, al pasar de 230 mil millones de pesos entre enero y septiembre del año pasado, a 290 mil millones este año. Esos recursos recibidos directamente por las familias ya rebasan, a falta de conocer los datos de remesas del último trimestre del año, en una vez y media el presupuesto de la Secretaría de Desarrollo Social para todo 2015.

Es verdad que no toda la revitalización del gasto del consumo descansa en las remesas, pero sí creemos que es el principal factor, junto a otros como el nivel estable y bajo de la inflación, la creación de empleo o el crecimiento del crédito como consecuencia del bajo costo del financiamiento y el mayor acceso de la población.

Consumo fuerte

Los datos macroeconómicos confirman la buena salud del consumo privado, que se ha convertido en el motor de crecimiento de la economía mexicana. Las ventas mismas tiendas de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) registraron en septiembre un aumento anual de 8.0%, la tasa más alta desde septiembre de 2012. De enero a septiembre el incremento promedio es de 6.2% comparado con un estancamiento casi total en el mismo periodo del año pasado.

Un caso especial es el de Wal-Mart de México, la filial mexicana del mayor minorista del mundo, y la mayor cadena comercial del país, con un peso fundamental en el sector y claro reflejo de lo que sucede con el consumidor mexicano. Pese a las tribulaciones que atraviesa su matriz estadunidense, el viernes Walmex cerró en un nuevo máximo histórico luego de publicar que las ventas a mismas tiendas se dispararon un 10.8%, el mayor aumento en casi 4 años. La acción fue la mejor del IPyC y concluyó con un aumento de 4.6%, lo que la condujo a un nuevo récord histórico de 46 pesos. Gracias al alza acumulada en el año, de un 45%, Wal-Mart ha recuperado brillo tras los descalabros que recibió en el pasado por las acusaciones de sobornos y chantajes, y es la segunda empresa por capitalización bursátil del país detrás de América Móvil.  

Lo mismo se observa al evaluar los datos de los ingresos de las empresas comerciales al por menor, un indicador que refleja el tono de las ventas minoristas. En agosto se incrementaron un 6.4%, lo que significa la tasa más alta desde febrero de 2012. En el periodo de enero a agosto, los ingresos de las empresas minoristas se elevaron un 5.3%, lo que contrasta con un aumento de 2.3% en el mismo lapso del año pasado. Destaca, dentro de todos las entidades federativas, el desempeño de Baja California, con un incremento de 13.4%, seguido de Querétaro (+13.0%), o Baja California Sur (+10.9%). Ese comportamiento tampoco sorprende: Querétaro es la entidad donde más han crecido las remesas en lo que llevamos de año (+19.0%), y tampoco les ha ido nada mal a Baja California Sur (+12.6%) y Baja California (+11.4%).

En consecuencia, el consumo privado está tomando el relevo como motor de crecimiento en México una vez que la expansión de la manufactura y la construcción se frena, y la minería se halla en una profunda recesión debido a la contracción de la actividad petrolera. De enero a agosto, la economía mexicana medido por el Igae, una especie de PIB mensual, ha crecido un 2.4%. Pues bien, casi 1.9 puntos porcentuales viene explicado por el sector servicios. Y de esa contribución al PIB del sector servicios, más de la mitad, en torno a 1.1 puntos porcentuales, viene explicado por el comercio, el componente de mayor peso en el sector servicios.

Mayor redistribución

Dicho esto, el papel de las remesas en la revitalización del gasto de consumo interno en una coyuntura tan complicada habla de la importancia de plantearse las políticas redistributivas. Mejorar el peso de las rentas del trabajo, como puede ser el incremento del salario mínimo, tiene tres efectos que, a priori, parecen benéficos: mejoras el poder adquisitivo de los estratos más bajos, cuya mayor propensión a gastar un nuevo peso que reciben es mayor que entre las clases más favorecidas; en consecuencia, el gasto de consumo se fortalece, con el efecto benéfico que tiene sobre la actividad económica; y además, se logra una sociedad más equitativa y justa. Quizás, más allá de las remesas, se puede dirigir alguna política interna en ese sentido.

* Director de llamadinero.com

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