Nuestra realidad: importa más la mariguana que la pésima educación

El desastre en el que hemos convertido la educación en México, es imposible siquiera tratar de ocultarlo. Los resultados dados a conocer por el INEE (Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación) hace cuatro días, son el producto de años de demagogia, corrupción y complicidad entre las instituciones del Estado mexicano, y los líderes sindicales junto con sedicentes defensores de los derechos de quienes conforman el Magisterio Nacional.

Unos y otros, autoridades y líderes, corrompidos ambos hasta el tuétano, deberían verse en el espejo de la realidad que han construido a lo largo de decenios de la peor de las complicidades.

Hoy, el sistema educativo mexicano no es capaz de producir el capital humano que el país y su futuro exigen; niños y jóvenes que terminan la primaria y la secundaria, carecen de lo más elemental para aspirar a tener éxito en el siguiente nivel educativo y, aún cuando los datos que recién ha proporcionado el INEE  no lo señalan
—porque el Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes (Planea) no se aplica en los niveles medio superior y superior—, si se aplicare dicho Plan en ellos con las pruebas adecuadas, los resultados serían parecidos, quizás peores.

Le ofrezco de manera anticipada una disculpa por lo largo de la cita pero, lo transcrito a continuación, demuestra que en modo alguno exagero:

Los resultados de Planea ELSEN (Sistema Educativo Nacional) reflejan una acentuada desigualdad entre los estudiantes según las condiciones socioeconómicas de sus familias y comunidades. Consistentemente, los que viven en situaciones de mayor desventaja son quienes obtienen menores niveles de logro. Las brechas llegan a ser enormes; por ejemplo, mientras que 69% de los niños de localidades con menos de 500 habitantes se ubican en el nivel más bajo de logro en Lenguaje y Comunicación, esto ocurre con 39% de quienes residen en grandes ciudades.

Los factores que influyen en estos resultados son múltiples; están aquellos que guardan relación con las condiciones de bienestar o pobreza de los hogares, pero también los que refieren a los recursos con los que cuentan las escuelas y a sus condiciones de organización y funcionamiento.

El tamaño de las brechas es el de la deuda que el Sistema Educativo Nacional tiene con los niños y jóvenes mexicanos. Hoy en día, el principal desafío de la política educativa es la reducción de las desigualdades en las oportunidades de aprendizaje que el Estado brinda a unos y otros.

De tener interés, especialmente en lo que se refiere a la calidad de la educación que se imparte, y conocer los resultados obtenidos dados a conocer por el INEE en la primera aplicación del PLANEA, en las ligas que le doy enseguida puede consultarlos, tanto el Comunicado de Prensa como la Presentación Ejecutiva:

http://www.inee.edu.mx/images/stories/2015/boletines/Comunicado_35.pdf.

http://www.inee.edu.mx/images/stories/2015/boletines/Resultados_nacional….

Sin embargo, la tragedia mayor radica, ¿no adivina?, en que es mayor el interés por la mariguana y su consumo, que por el estado de la educación. Eso es tragedia, lo otro, simple literatura.

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