Pecados de los emprendedores novatos… y no tan novatos

Dicen que de buenas intenciones están llenos los panteones… Podrá ser. Lo que es un hecho es que esos mismos panteones también están llenos de errores sencillos que, sea la primera o la décima vez que iniciamos un negocio, comúnmente cometemos.

Son errores que, irónicamente, por su simplicidad, cometemos. Al iniciar un negocio estamos tan ocupados con los algoritmos y las derivadas que pasamos por desapercibido el abecedario.

¿Cuáles son estos?

1. No acordarte que comes… o sea no tener ahorrado/guardado/considerado el suficiente dinero para mantenerte mientras “despega” tu proyecto… No sólo de business plans vive el emprendedor. Existen asuntos mucho más mundanos e importantes que tienes que tomar en cuenta. Puedes tener los planes más maravillosos de éxito pero la realidad cotidiana (léase, comida, casa y vestido) apremian. La razón más común por la que los emprendedores abandonan sus proyectos no tienen que ver con la viabilidad o con las finanzas del negocio, sino porque no tienen el suficiente dinero ahorrado o la manera de generar los ingresos suficientes para vivir en lo personal. Es fundamental que antes de empezar a emprender tengas el dinero o el apoyo suficiente para vivir el tiempo que piensas que va a tardar en florecer tu negocio… y duplica ese plan de tiempo.

2. Don´t worry be (always) happy… o sea, ser demasiado optimista. Cuando iniciamos un negocio planeamos considerando los caminos más fáciles. Esto es normal. Nadie en su sano juicio inicia un nuevo proyecto pensando que va a ser un vía crucis. Pero la realidad es mucho más cruda que los planes. En el escritorio todos los gatos son de angora y todos los finales son felices. Esto no debe ser así. Por más que uno no puede JAMÁS empezar un negocio con una nube negra sobre la cabeza, tienes que planear para los buenos tiempos y los no tan buenos. TODAS tus proyecciones tienen que considerar un escenario optimista y uno pesimista (cuánto tiempo te va a tomar conseguir tu primer cliente, cuánto para llegar a punto de equilibrio) así como los pasos para tomar en cada uno de ellos.

3. Ser el mil usos… o sea, tratar de hacer todo para ahorrar dinero. Desde diseñar el logo (¿cuán difícil puede ser?), la página web hasta llevar la contabilidad, muchos emprendedores piensan que pueden prescindir de ciertos servicios y gastos. Pero OJO, muchas veces lo ahorrado sale caro. Es una cuestión de eficiencia y de sanidad mental. Aun el emprendedor más inteligente no puede hacer todo ya que no es experto en todo y el tiempo y las energías no dan para ser hombre orquesta. Tu plan de negocios DEBE tener considerado el subcontratar ciertos de estos servicios.

4. Pensar que un negocio propio requiere menos tiempo que un empleo…Mucha gente abandona la vida godínez pensado que el ser el jefe implica trabajar menos y, ¡oh sorpresa!, darse cuenta que muy al contrario se requiere igual o más tiempo, sobre todo en el inicio. Cualquier emprendedor debe estar consciente que si bien es cierto que puedes acomodar mejor tus tiempos las horas totales trabajadas son una locura y vas a necesitar el apoyo de tus amigos, tu pareja y tu familia para que te entiendan y te ayuden en el proceso.

5. Salir al mercado con el precio incorrecto…. El número más importante en la vida de tu negocio es el precio de tus productos y éste debe ser el correcto. La mayor parte de los negocios quiebran financieramente por dos razones: o por salir al mercado con precios demasiado bajos que no les permitan cubrir sus costos fijos y tener un margen de ganancia o por salir al mercado con precios demasiado altos (y sin la estrategia de marketing correcta de diferenciación) que estrangule la demanda. Encontrar el precio correcto depende de dos cosas: la contabilidad y el mercado. Asesórate muy bien para encontrar la cifra correcta.

6. No saber qué hacer después… Cuando hacemos los primeros planes del negocio, generalmente, vemos con un horizonte de 3 a 6 meses o, máximo, un año. El tiempo vuela y, cuando llega ese momento (una tierra de nadie), muchos emprendedores se atoran y empiezan a caminar sin rumbo fijo y sin estrategia. Sin importar los resultados. Cada tres meses revisa tus planes a corto, mediano y largo plazo y amplíalos para poder siempre caminar con la mirada bien puesta en el futuro.

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