El comercio entre México y Asia atraviesa una transformación impulsada por la demanda de tecnología. En ese escenario, Taiwán se consolidó como uno de los principales proveedores del mercado mexicano, con un crecimiento histórico en las exportaciones de componentes electrónicos y equipos destinados a industrias estratégicas.
Entre enero y mayo de 2026, México importó mercancías taiwanesas por 35 mil 937 millones de dólares, un incremento de 233% frente al mismo periodo del año anterior. Este volumen incluso superó las compras realizadas a la Unión Europea durante esos meses y posicionó al país asiático como el tercer mayor origen de las importaciones mexicanas, solo detrás de Estados Unidos y China.
El crecimiento de Taiwán fortalece la cadena tecnológica
Especialistas atribuyen este avance al aumento en la demanda de insumos para la industria del cómputo y los semiconductores. Además, el crecimiento de las exportaciones mexicanas de equipos informáticos elevó la necesidad de importar componentes especializados fabricados por empresas asiáticas.
Actualmente, más de 300 compañías taiwanesas operan en México y generan alrededor de 70 mil empleos, principalmente en Chihuahua, Nuevo León y Jalisco. Entre ellas destacan fabricantes vinculados con la electrónica avanzada, la infraestructura tecnológica y los componentes para vehículos, sectores que también reciben un impulso por la expansión de la inteligencia artificial.
México mantiene su dependencia de insumos asiáticos
Aunque el Gobierno mexicano implementó medidas arancelarias para algunos productos provenientes de Asia, analistas consideran que el sector privado continuará adquiriendo componentes tecnológicos debido a su importancia para las cadenas de producción nacionales.
Durante los primeros cinco meses de 2026, las importaciones mexicanas desde Asia crecieron 42% anual al alcanzar 155 mil 226 millones de dólares. Al mismo tiempo, las exportaciones hacia Taiwán descendieron 25%, lo que amplió el déficit comercial entre ambas economías. Expertos señalan que esta dinámica refleja la creciente integración de México en la manufactura tecnológica global y la necesidad de contar con suministros especializados para mantener la competitividad industrial.




