La presencia de mujeres en los puestos más altos de las empresas aumentó durante la última década. Sin embargo, la igualdad dentro de los espacios de decisión todavía se encuentra lejos de ser una realidad, de acuerdo con un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo.
El estudio reunió casi 12 mil encuestas realizadas a empresas de 99 países. Los resultados muestran que el porcentaje de compañías presididas por una mujer pasó de 13.1% en 2013 a 30.9% en 2025, mientras que la proporción con una directora ejecutiva avanzó de 23.4% a 28.2%.
Aunque las cifras muestran cambios importantes, las mujeres ocupan solamente 30% de los puestos directivos a escala mundial. Además, el avance es desigual: la representación mejoró en los niveles superiores, pero retrocedió en los cargos iniciales e intermedios de dirección.
La diversidad también mejora los resultados empresariales
Casi siete de cada diez empresas consultadas señalaron que sus iniciativas de igualdad de género y diversidad tuvieron efectos positivos en el desempeño del negocio. Entre las compañías que reportaron mayores beneficios, 87.4% registró incrementos de al menos 5%.
Los datos muestran que incorporar mujeres en los espacios de decisión no solamente responde a un compromiso social. También puede fortalecer la innovación, la administración y la capacidad de las organizaciones para comprender las necesidades de comunidades diversas.
En América, Jamaica registró la mayor proporción de mujeres en puestos directivos, seguida por República Dominicana, Nicaragua y Honduras. México alcanzó 36%, el mismo porcentaje reportado por Argentina, pero todavía existen diferencias importantes entre sectores y niveles de liderazgo.
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Las políticas existen, pero no siempre se aplican
El informe encontró una diferencia preocupante entre los compromisos empresariales y las acciones concretas. Aunque 74.8% de las compañías afirmó contar con una política de igualdad o diversidad, solamente 26.5% aplicaba iniciativas específicas en 2025.
También disminuyeron medidas como las licencias de maternidad, los programas de apoyo a la crianza y las acciones de igualdad salarial. Para cerrar estas brechas, la OIT propone mejorar las oportunidades de promoción, establecer objetivos medibles y repartir de manera más equitativa las responsabilidades de cuidado.
El crecimiento del liderazgo femenino es una señal positiva, pero avanzar requiere transformar las políticas en cambios visibles. La igualdad no termina cuando una mujer llega a la dirección: también implica garantizar oportunidades justas durante toda su trayectoria profesional.




